PERSONAJES:
Manuela.
Nicolás.
Enrique.
Ricardo.
Enfermera 1.
Enfermera 2.
Doctor.
Martínez.
Madre.
Las Soldados.
Los enfermeros.
Voz Locutor 1.
Voz Locutor 2.
Voz Locutor 3.
I.
Casa de Manuela. La sala de una casa humilde. Nicolás de pie junto a la ventana mira hacia fuera. Vestido decente pero pobremente. Ella, vestida como para una fiesta, está sentada junto a la mesa jugando con la comida, con tedio.
MANUELA: (Coqueta) Ya son todas, todas las mañanas que pudiera haber vivido un hombre como él…creo que ha vivido más de la cuenta…
NICOLAS: Hablas de mi Padre.
MANUELA: no se porqué armas tanto escándalo, tantas veces ha estado a punto de estirar la pata…tantas veces nos dejó con la fiesta hecha…he llegado a creer en su inmortalidad…
NICOLAS: Hablas de mi Padre.
MANUELA: Dios quiera por fin librarnos de él y de la testarudez de su boca.
NICOLAS: (golpeando la ventana) ¡Estas hablando de mi Padre moribundo!
MANUELA: (Riéndose) ¡Pueda ser que por fin le reviente la úlcera, que le estalle la Orta, que se le salga el cerebro por la nariz, que le fallen los pulmones y se ahogue con cada palabra inmunda que ha salido de su boca!
Él se dirige a ella, le tira un vaso de agua en la cara.
NICOLAS: Morirá de viejo, sin agonía, como corresponde a un héroe.
MANUELA: (secándose) (va del enojo al llanto) Los héroes no mueren de ancianos, mueren en la batalla o quedan lisiados…mojaste el pollo…tardé horas en cocinarlo…no sabes lo que tuve que hacer para conseguirlo…cada vez son aves más raras…
NICOLAS: ¿Te acostaste con él?
MANUELA: (compadeciéndose de si misma) ¡Quería pollo! La ocasión lo amerita… ¡tenemos tan pocos motivos para celebrar!...recordé una receta, me la dio mi madre antes de…nunca antes la había preparado, (Alegre) pero hoy sentía el fuego correr por mis venas…me sentí viva de nuevo…sentí como si por fin se hiciera justicia…algo me dice que está vez sí…está vez sí va a colgar la toalla… ¡hace tres noches tuve un sueño!
Él se dirige violentamente hacia ella, la toma entre sus pesadas manos y la zarandea.
NICOLAS: ¿Un sueño? ¿Por qué no me lo dijiste?
MANUELA: No quería preocuparte…no quería que trataras de detenerlo…además, ya sabes cómo es, no sé quién será, podría ser cualquiera…podrías ser tú, podría ser yo.
Él la deja caer, busca en los rincones del lugar, abre cajones, esculca.
NICOLAS: ¿Dónde está?
MANUELA: No podrás hacer nada…no se puede hacer nada…una vez soñado ya está, ya es…
NICOLAS: (furioso) ¿Dónde está? (Se saca la correa en señal de reprimenda)
MANUELA: (escondiéndose) ¡No sé!... ¡desapareció!
NICOLAS: no me mientas Manuela, no lo soporto.
MANUELA: Está…está… ¡lo quemé!
Él se derrumba. Llora como un niño. Ella se acerca a consolarlo.
MANUELA: Ya, ya, Nicolás, no hay manera de salvarlo.
NICOLAS: ÉL confiaba en mí…
MANUELA: No se puede luchar contra lo que está escrito…debes resignarte…
NICOLAS: ¿Cómo fue?
MANUELA: Lo eché en el fogón.
NICOLAS: El sueño… ¿cómo fue el sueño?
MANUELA: ¡Fue horrible, no quiero recordarlo!
NICOLAS: ¿Y cómo sabes que será él?
MANUELA: no lo sé.
NICOLAS: ¿entonces?
MANUELA: quiero que sea él…prefiero que sea él a cualquier otro.
Nicolás se levanta del piso y recoge el desorden, seca el pollo y parte un pedazo, lo come, pone música.
NICOLAS: Podría no ser él…podría ser… (Sonríe)
MANUELA: ¡Dilo! ¡Te ordeno que lo digas!...No será él, no será él, en mi sueño había un hombre vestido todo como… no puede ser otro, tiene que ser tu Padre.
Ella entra en un estado nervioso incontrolable. Él se divierte al verla así. De pronto la toma entre sus brazos y la consuela.
NICOLAS: Ya te has equivocado antes, podría no ser nadie, podría ser un simple sueño, una pesadilla…un deseo…
MANUELA: Nunca me he equivocado.
NICOLAS: Claro que si, una vez soñaste con una mujer en un ataúd y que aparecía la virgen y te decía que ya estaba listo…esa vez no murió nadie…
MANUELA: Sí murió, fue la hija de la sobrina de la amiga de mi Primo Vicente.
NICOLAS: ¿Tu primo Vicente? Ni siquiera lo conoces.
MANUELA: Murió, murió cuatro noches después de mi sueño, hace dos años…Dios la tenga en su santa gloria…
Nicolás se tensiona nuevamente.
NICOLAS: Podrías equivocarte, podrías hacerlo al menos una maldita vez.
Se dirige a ella agresivo. Apunto de pegarle. Suena el teléfono. Ambos se miran aterrados. Ninguno quiere contestar. Al fin Manuela camina lentamente hasta llegar al teléfono, justo cuando pone la mano sobre el auricular, este deja de sonar. Silencio. Suena nuevamente el teléfono. Manuela contesta del susto.
MANUELA: ¿Si?...si soy yo… ¡No, no, no! Haga algo, ya salgo para allá.
Cuelga. Coge su bolso y se dirige a la puerta. Nicolás la detiene.
NICOLAS: ¿Es él verdad? ¿Es tu padre?
Ella se echa a llorar en los hombros de él. Él comienza a reírse estrepitosamente.
NICOLAS: Así que era el viejo mañoso quien estiraría la pata, me pregunto si alcanzo a rezar sus plegarias, no creo, no moriría nunca si tuviera que confesar sus crímenes…qué larga sería la lista, tendrían que jubilarse varios curas escuchando su confesión…y ¿qué le pasó? Espero que no haya sido un paro cardiaco.
Busca algo. Saca una botella de vino que tenía escondida.
MANUELA: ¿vino?
NICOLAS: Esto si que es una ocasión especial…
MANUELA: (Hipnotizada por la botella) Hace tanto no veía uno…déjame probar…
NICOLAS: Si me dices cómo fue…
MANUELA: (Indecisa) Lo haré, pero primero déjame probar…
Nicolás sirve dos copas, ambos huelen y toman un trago. Ella degusta cada gota en su paladar.
NICOLAS: ¿Y?... Ahora dime… ¿cómo fue? ¿Lo atropelló una aplanadora y vio su cuerpo despedazado por algunos minutos? ¿Algunos segundos?
MANUELA: Lamento decirte que… no.
NICOLAS: ¿Muerte natural? ¡Es que no hay justicia divina!
MANUELA: ¡No ha muerto!
NICOLAS: ¿de qué hablas?
MANUELA: tan solo llamaron para avisarme que está indispuesto…
NICOLAS: ¿qué tanto?
MANUELA: Lo mismo que el tuyo.
Nicolás arrebata las copas y guarda celosamente la botella. Se sienta.
MANUELA: ¡Te llamaré!
Nicolás se interpone entre la calle y la puerta.
NICOLAS: No irás…
MANUELA: ¡Pero es mi Padre!
NICOLAS: Ya olvidaste todo lo que te hizo, todo lo que nos hizo…
MANUELA: ¡Es mi Padre!
NICOLAS: No me importa, quieres que te recuerde cuánto te ha hecho sufrir…no dejaré que vayas, no tendrá tus benditas manos sobre su cuerpo corrupto, no llorarás su muerte, no lo merece…Recuerda Manuela, recuerda, no olvides…
MANUELA: ¡Es mi Padre!
NICOLAS: No permitiste que fuera a ver el mío… ¿quieres que hable? Que te diga como desapareció a…
MANUELA: ¡Cállate!...nos sentaremos a beber y a comer y lo haremos en silencio…sin hablar de ellos, solo existiremos tu y yo…
NICOLAS: es imposible existir sin su consentimiento…debemos honrarlos Manuela…
MANUELA: ¡No lo haremos!…saca el vino, olvidémoslos, por está noche que solo exista el licor, el baile, la alegría…
NICOLAS: Sabes que no será verdad…
MANUELA: ya lo hemos hecho, crecimos haciéndolo, cerrando los ojos, cerrando
los oídos, cerrando la boca…somos expertos en olvidar, es como andar en bicicleta, nunca se olvida, nunca se olvida olvidar…cierra los ojos…¿sientes?
Nicolás niega. Durante el dialogo Manuela lo besa por todo el cuerpo.
MANUELA: ¿sientes?...es la dulce sensación del presente, de la inexistencia de todo lo que está por fuera… ¿No eres feliz otra vez?
NICOLAS:(Retraído por los besos) Es una ilusión Manuela, no podemos mirar atrás, no podemos olvidar otra vez, para qué ser feliz si es solo una ilusión…mañana despertaremos con tusa, con la misma realidad a la que nos llevo el olvido, con la sensación de haber traicionado la memoria de nuestros Padres.
Manuela deja de besarlo. Nicolás saca el vino de su escondite. Sirve las copas.
MANUELA: ¿Y qué?...no tengamos más propósito que emborracharnos, pasar rápido los minutos, esperar a que llegue la muerte…
NICOLAS: y ojala que sea la de tu padre…
MANUELA: será la del tuyo.
Brindan. Beben. Oscuro.
II
Cuarto de un hospital. Inmaculadamente blanco. Equipos electrónicos de última generación están conectados a Enrique quién es un hombre muy anciano. No se ve porque está acostado, aparentemente inconciente. Una enfermera, la enfermera 1, muy joven y bonita está sentada a su lado. Entran unos enfermeros con otro paciente, Ricardo, igualmente anciano, igualmente enfermo. Entra otra enfermera, la enfermera 2, igualmente bonita a la anterior y ayuda a acomodar los cables del nuevo paciente, los enfermeros salen. Las dos enfermeras se miran. Se van a cuchichear a un rincón.
ENFERMERA 1: ¿Y bien?
ENFERMERA 2: No se sabe…lo mismo de siempre… ¿y el tuyo?
ENFERMERA 1: ¡igual!... ¡qué destino el nuestro!
ENFERMERA 2: Si lo hubiera sabido, mi vida habría sido otra…hubiera preferido prostituirme…si de todos modos me iban a ultrajar, al menos que me pagaran…
ENFERMERA 1: ¡Shh! Podrían oírnos…
Ambas miran a sus pacientes, ambas sacan una jeringa, la preparan, la aplican en la bolsa de suero. Regresan al rincón a cuchichear.
ENFERMERA 2: ¡Si tan solo vinieran sus parientes! No tendríamos que cambiarles el pañal, cada vez es más fétido lo que sale de su cuerpo, ¡creo que no lo resistiré! Si no se nos va esta noche, mañana en la mañana renuncio, no vuelvo.
ENFERMERA 1: Sabes que no puedes hacerlo, no te dejará, está… ya sabes, no lo hará, además sabes lo que pasaría si se muere bajo nuestra guardia…no quiero ni pensarlo, nuestro nombre será manchado con su muerte… ¡Dios qué situación!…a veces, sobre todo cuando dice que le duele allí, cuando pide que lo masajeé, cuando me dice que no basta, que sigue el dolor, quiero matarlo…
ENFERMERA 2: ¡Shhh!
ENFERMERA 1: Ya sabes, darle una sobredosis de cualquier cosa, ahorcarlo, pienso que ese es mi destino, no este…noche a noche, humillación tras humillación, pierdo el control, creo que un día escucharé claro el llamado de la venganza y lo haré, lo mataré…no me importa lo que pase después.
ENFERMERA 2: (tapándose los oídos) ¿estas loca? ¿Por qué me dices esto? ¡Cállate! Te torturarán y dirás mi nombre, dirás que yo lo sabía, seré tu cómplice…no tengo más remedio…
La enfermera 2 trata de salir del cuarto, la enfermera 1 la detiene, Ricardo se queja.
RICARDO: ¡Ay! ¡Ay! ¡Ayayay!
Las enfermeras se miran, la enfermera 2 se dirige a su paciente.
ENFERMERA 2: ¿Qué le pasa a mi viejito hermoso? ¿Qué tiene mi corazón?
RICARDO: me duele, me duele, es un dolor tan terrible, me quema, me quema.
ENFERMERA 2: (Su voz es mimosa, pero su gesto es de repudio) ¿Dónde le duele a mi viejito querido?
RICARDO: (le pone una mano en la nalga a la enfermera 2): Aquí, entre las piernas (Se Coge el pene) ¿podrías masajearme dulzura? Tus manos son benditas, ninguna es capaz de quitarme el dolor como tu…
La enfermera 2 levanta la cobija y mete sus manos debajo de ella. Los movimientos son muy fuertes, su gesto es de violencia, el anciano gime excitado.
ENFERMERA 2: A ver mi viejito lindo no sea tan mimado, aguántese, aguántese si quiere que se le quite el dolor…
Enrique despierta, se ríe.
ENRIQUE: Ja, ja, ja, no te aguantaste…qué envidioso eres…
RICARDO: ¡A buena hora te despertaste viejo mañoso!
La enfermera 2 se limpia las manos con gesto de asco,. Se las lava. La enfermera 1 le pasa un desinfectante en spray.
ENRIQUE: Agua, agua…
ENFERMERA 1: Ay mi consentido, ¿no que estaba muy malito? Esta no es hora de tomar agua…
ENRIQUE: Darle de beber al sediento…uno no más, un aguardientico, nada más, para pasar el susto de ver este mequetrefe al lado… (Se ríe) cuando te vi, pensé que estaba en el infierno…con todo ese olor a azufre…
La enfermera 1 les sirve aguardiente a los dos. Se los pasa, se lo toman. Mientras se desarrolla el dialogo ellas preparan un sinnúmero de drogas en jeringas. Ellos se van incorporando.
RICARDO: Tenía que venir a ver qué pasaba contigo, tres días ya, ¿por qué no regresabas?...no es lo mismo sin ti, nadie es tan mañoso como vos jugando parqués.
ENRIQUE: (Pensativo) son estrategias, viejo colega, estrategias familiares, hace tanto que no veo a mi hijo… la puta de tu hija, estoy seguro que no lo deja venir…dejarse mandar por una ramera…creí que había educado un revolucionario…
RICARDO: No lo dejará venir, yo sé que ella tampoco vendrá…por orgullo…es igualita a su madre, durmiendo con el enemigo veinte años, veinte años, hasta que un
día la sorprendí…
ENRIQUE: otra vez con ese cuento, ¡qué mamera! A lo pasado pecho, además con estas dulzuras tan calientitas pa`qué revivir muertos…
RICARDO: ¡No está muerta! Está desparecida…
Las enfermeras llegan hasta el suero y lo inyectan. Poco a poco los pacientes se van quedando dormidos.
ENRIQUE: si claro y la mía no está en prisión.
RICARDO: ¡No me jodas!, todos sabemos lo que le pasó a tu mujer. La condenaste porque quiso parecer una muñeca, mira que si a la mía le hubiera dado por esas la habría mandado al concurso nacional de la belleza y habría ganado, te lo garantizo. (Pausa - Sonríe) Francamente no creo que tu hijo venga y mi Manuelita, ya no hay nada que pueda hacer por ella. Le he pedido a Martínez que vaya a buscarla…
Se duermen. Ellas se van al rincón a cuchichear.
ENFERMERA 2: Tienes razón, quizás nuestro destino sea otro…
ENFERMERA 1: (Sin cuchichear) ¿A qué te refieres? Somos tan felices aquí…
Entra el doctor.
DOCTOR: (Mirando las tablas de los pacientes) ¿cómo van los pacientitos más apreciados del mundo?
ENFERMERA 2: están sedados.
DOCTOR: ¿Qué tanto?
ENFERMERA 2: Como para dormir un asno.
DOCTOR: (descomponiéndose) malditos… ¿Cuándo se piensan morir?
ENFERMERA 1: No lo harán, son tan testarudos…se piensan inmortales…aquel dice que vivirá otros cien años, estoy por creerle.
Los tres empiezan a realizar chequeos rutinarios en un paciente primero y en el otro después. Producto de estos chequeos hay un sinnúmero de ruidos extraños que salen del cuerpo de los pacientes.
DOCTOR: Bien, bien, no perdamos la compostura, solo sedantes, nada que aniquile
la infección.
¡Prrrrr!
ENFERMERA 2: No entiendo, por qué si están tan enfermos no se mueren de una buena vez…
¡Aghhhh!
DOCTOR: mala hierba nunca muere….hay cosas que están más allá de la ciencia…tienen asuntos pendientes…
¡Fiuuu! Se tapan la nariz y hablan así los tres.
DOCTOR: He hablado con sus hijos esta noche, estaban ebrios, será difícil hacer que los perdonen, solo así morirán, solo así seremos libres…
¡Prrrrr!
ENFERMERA 1: Nunca seremos libres…cuando estos mueran, vendrán otros.
El Doctor deja de revisar al paciente y se hace a un lado. Llama a las enfermeras. Cuchichean.
DOCTOR: Escuché que la Madre está organizando un motín en la cárcel…no la tendrá fácil, pero es testaruda…
ENFERMERA 1: Es nuestro ejemplo a seguir, solo ella fue capaz de contradecirlo y se mantuvo en su palabra aun cuando la enviaron a ese hueco…
DOCTOR: Por favor… (Le da golpecitos suaves en la cabeza a la enfermera 1) No escuchas…estamos jodidos…vendrá ella y será peor que todos ellos juntos…
ENFERMERA 1: ¡Pero es mujer!
DOCTOR: Era su esposa, no te dice eso lo suficiente…seguiremos con nuestro plan, convenceremos a los hijos…
Vuelven a auscultar a los pacientes.
ENFERMERA 2: o podríamos cambiar los sedantes por…
DOCTOR: ¿de qué habla? No nos convertiremos en asesinos, además ¿cuál sería nuestro destino?
¡Fiuuu!
ENFERMERA 2: Será el mismo si mueren bajo nuestra guardia que si los matamos…
DOCTOR: si… pero debemos tratar de mantenerlos vivos mientras estén bajo nuestro cuidado, cuando ya se aproxime el cambio de turno haremos pasar a los hijos, ellos los perdonan y se acabó, no tuvimos nada que ver, otros serán los condenados…
¡Prrrr!
ENFERMERA 1: Pero no quieren venir…
Terminan de hacer el chequeo.
ENFERMERA 2: Eso no es lo peor…él… creo que planea… (Se alejan de los pacientes) matarla…
Todos se sorprenden. Un rayo y un trueno irrumpen en la escena. Oscuro.
III
Sueño. La bruma impide ver con claridad. Se escuchan sonidos de fusil. Pasos que corren. Risas. Programas de televisión como “Laura en América”. El doctor vestido de negro, muy elegante, afila un par de cuchillos. Se ríe macabro. Entran las enfermeras vestidas de negro. Lloran. Los tres caminan en procesión.
PROCESIÓN: (dicen el texto como si estuvieran rezando) ya estuvo el mandado, ya estiró la pata, ya se murió, ya colgó la toalla, ya está muñeco, ya expiró, ya hay tinto gratis, ya vino la parca, ya se lo llevó, ya se fue, ya se nos fue…
Suena el timbre de un teléfono. El doctor sale de la procesión y le habla al público.
DOCTOR: ¡Manuela! ¡Manuela! ¡Contesta!
El sueño desaparece.
IV
Timbre de teléfono. Casa de Manuela. Hay rastros de una gran fiesta. Desorden. La botella de vino vacía. Manuela se levanta del piso como un resorte. Contesta. Nicolás se va incorporando poco a poco, medio atontado.
MANUELA: ¡Alo!...si soy yo…no quiero hablar con él…no…no puedo…Doctor por favor no me llame más, llámeme solo cuando tenga una noticia definitiva…espere… ¿cómo está? Ya veo…desconéctelo…lo autorizo…veré qué puedo hacer…él (Ella mira a Nicolás, él se niega)…no está, le daré su mensaje.
Cuelga.
MANUELA: Está cerca…tuve otro sueño…
Ella se dirige a un rincón, un escondite, saca un pequeño libro de allí.
NICOLÁS: dijiste que lo habías quemado…
Manuela no le presta atención busca en el libro como si fuera un diccionario. Lee. Piensa. Busca de nuevo. Lee. Piensa. Repite la acción al menos cuatro veces.
NICOLAS: ¿Y bien?... ¿alguna luz?
MANUELA: No lo sé…dice lo mismo de siempre…”Se viene una etapa de cambio en su vida. Algo llegará a su final y dará paso a algo nuevo y bello. Un imprevisto hará que el estado natural de las cosas cambie. La llegada de un bebé. Matrimonio”.
NICOLAS: No entiendo…
MANUELA: Yo tampoco…
NICOLAS: Por qué no puedes soñar con un nombre, un maldito nombre que nos lo aclare todo.
Manuela cambia bruscamente su expresión. Guarda rápidamente el libro en el escondite. Él la sigue y lo saca nuevamente. Ella le huye la mirada.
NICOLAS: ¿qué soñaste?
Manuela se queda en silencio. Estática.
NICOLAS: ¿Manuela? Vamos dime…cómo era el sueño…
Manuela empieza a empacar sus cosas en una maleta. Nicolás la sigue.
NICOLAS: ¿qué pasa? ¿A dónde vas? ¿Vas a verlo? ¿Tan mal está? Hace unas horas dijiste que lo dejarías morir solo… ¿me dejarás? Si te vas con él…si lo perdonas…
Tocan a la puerta. Nicolás va a abrir. Manuela lo detiene. Siguen tocando.
MARTINEZ: (Voz en off): ¡Doña Manuela! ¿Niña Manuela?
Manuela tiene el impulso de abrir la puerta. Nicolás la detiene.
NICOLAS: (susurrando) ¡Es Martínez!
Los golpes en la puerta continúan. Se escuchan las llaves en la cerradura. Nicolás se esconde. Manuela se queda quieta. Nicolás sale de su escondite y la arrastra con él para esconderse ambos. El señor Martínez entra. Es un viejito bonachón con guantes de cuero negro. Mira el lugar. Coge la botella de vino. Trata de sacarle la ultima gota. Se sienta. Saca un arma con silenciador. La limpia. Le da besos. La guarda entre su ropa. Se levanta. Se lleva las manos a su estómago. Tiene retorcijones. Busca algo con la mirada. Camina de un lado a otro, hace una mueca de dolor. Respira profunda y lentamente. Se mete al baño. Manuela se levanta.
MANUELA: (Susurrando) ¡No hay papel!
Nicolás la esconde de nuevo. Martínez entra. Abre las gavetas desesperado. No encuentra nada. Se mete al baño nuevamente. Nicolás sale del escondite. Mete algunas cosas en una maleta, entre ellas el libro. Toma en sus manos ambas maletas. Mientras se desarrolla el dialogo, se escucha el pujo de Martínez en el baño. Manuela se comporta como una niña totalmente inocente.
NICOLAS: (Susurrando) ¡vamos, apúrate!
MANUELA: (Gritando) Pero dijiste qué…
NICOLAS: (Susurrando)¡No importa! Olvídalo…
MANUELA: (Gritando) sabes bien que no se debe olvidar, por eso estamos como estamos…
NICOLAS: (Susurrando) (deja las maletas en el piso y arrastra a Manuela hasta la puerta) Ese sueño tuyo…Martínez…tengo un mal presentimiento…creo que tu Padre por fin se decidió…no le haré las cosas tan fáciles…
MANUELA: (Gritando) ¿De qué hablas?...decidirse ¿a qué? (Manuela retrocede y se sienta) Es un pobre viejo moribundo…igual que tu Padre…Martínez solo ha venido a ver cómo estoy…quizás a traerme un mensaje…tal vez…quizás mi Padre ya me ha perdonado el haberme casado contigo, (Nicolás trata de cargarla hasta la puerta, se le
hace muy pesada) tal vez quiera hacer las pases…(Con una sombra de tristeza en su voz, pero una sonrisa en su rostro) quizás…he escuchado que cuando la gente ya va a…tu sabes…(finalmente llegan a la puerta) siente la necesidad de remediar los errores del pasado…aunque no es mi Padre quien deba remediar nada…él jamás ha pecado…nunca…ha sido un santo…
Se escucha el bajar del agua en el baño. Ambos se quedan paralizados por unos segundos. Escuchan el chorro de agua caer.
NICOLAS: (susurrando) Debemos irnos…Aplicaremos una estrategia…algo que aprendí de mi Padre…debemos estar cerca del enemigo…iremos…jugaremos su juego…Debemos saber quién es el objetivo…
MANUELA: (susurrando) ¡Es mi Padre!
NICOLAS: (Susurrando) Por eso…
MANUELA: (Susurrando) Es mi Padre, yo soy el objetivo… ¡No fue su nombre!...ni el tuyo… Era mi nombre, era mi nombre…en el sueño el hombre dijo mi nombre…
Se cierra el chorro del agua. Nicolás toma a Manuela de la mano.
NICOLAS: Esta vez no será…Está vez te equivocas…ni tu…ni yo…serán ellos…
Ambos salen. Martínez sale del baño. Su cabello está mojado, se seca la cabeza con una toalla. Su ropa está en desorden. Suspira aliviado. Oscuro.
V
Cuarto de hospital. ENRIQUE y RICARDO se encuentran sentados ante una mesita jugando parqués. Están solos.
ENRIQUE: Te voy a mandar a la cárcel viejito mojigato…
Tira los dados.
ENRIQUE: ¡Aja!, ¡te lo dije!
El RICARDO tira los dados.
RICARDO: Ja, ja, ja…pensaste que me iba a quedar ahí…pues no…qué suerte
tengo…
ENRIQUE: ¿suerte? Viejo mañoso…
ENRIQUE tira nuevamente. Piensa.
ENRIQUE: ¿Y ya se sabe algo?
RICARDO: Nada…Martínez no pudo alcanzarlos…cada vez es más incompetente…
ENRIQUE mueve las fichas.
RICARDO: ¡Soplado! Al tres me matabas con esta…para la cárcel…para la cárcel…
ENRIQUE: ¡eh! Qué vaina…cómo te gusta ser sapo…
RICARDO: Sapo no, informante.
ENRIQUE: Y por qué no lo desapareces…
RICARDO: Le he tomado cariño…ha sido tan sumiso…nunca una pregunta…nunca un juicio…jamás un asomo de culpa…nada…es mi turno…igual, el doctor me dijo que había hablado con ella…
ENRIQUE: ¿y?
RICARDO: ¡vendrán!
ENRIQUE: Entonces por qué mandaste a Martínez… ¡vendrán!…
ENRIQUE se levanta de la silla, se asoma a la ventana.
ENRIQUE: ¿estas seguro? ¿Los dos? Bueno si ella viene, él lo hará, jamás ha podido separarse de ella… ¡es un pelele!...vendrá…
RICARDO: es mejor que no te ilusiones…no esperes que te trate como un hijo a su Padre…
RICARDO se levanta y va hacia su compañero de cuarto. Pone su mano en el hombro del otro.
RICARDO: Creo que vienen…no creo que vengan a… ¡vienen a perdonarnos!
ENRIQUE: Es todo lo que quiero…
RICARDO: ¡Piensa! No cedas ante los sentimientos, no ahora, ¿quieres vivir?
ENRIQUE se mete en su cama.
RICARDO: Por eso envié a Martínez, yo...no quiero, no quiero su perdón…es lo
único que me falta…no lo quiero…
Enrique se hace el dormido.
RICARDO: Vamos viejo, no te hagas el sordo, ese no es tu fuerte, soy yo… ¿tienes miedo?...vamos contesta… ¡Hacerte el mudo!… en tu juventud era impensable…
ENRIQUE se levanta súbitamente, quedando sentado en su cama.
ENRIQUE: ¡Si! ¡Si tengo miedo!...mi legado debe pasar a la historia sin una mancha, sin una sola, no debe quedar duda de quién fui…mi hijo es esa sombra…debe perdonarme, debe honrarme…. (Se lleva la mano al corazón) ¡Ag!
RICARDO: ¡Enfermera! ¿Viejo qué te pasa? No te mueras…qué soy yo sin vos…nada…otro más…otro que se queda esperando visita un domingo…otro al que se le mojan los calzoncillos… solo soy tu enemigo…cuando pasemos a la historia nuestros nombres estarán el uno al lado del otro…
ENTRA LA ENFERMERA 1: ¿pero qué pasa? Retírese por favor…
La enfermera revisa los signos vitales de ENRIQUE, prepara una inyección. RICARDO sigue el procedimiento paso a paso.
RICARDO: ¿Qué es eso? ¿Qué le inyecta?
ENFERMERA: Nada… tranquilo.
RICARDO: Cómo que nada…entonces cómo espera que se salve…déle algo…sálvelo…sálvelo o…
La enfermera 1 se detiene y mira fijamente a Ricardo. Tiene la jeringa en la mano. Avanza hacia él.
ENFERMERA 1: ¿o? ¿O? creo que está un poco alterado…acuéstese por favor…esto no le conviene…debe tranquilizarse…
La enfermera 2 entra con aparatos eléctricos.
ENFERMERA 2: Vaya, es un ataque de nervios…tranquilo, tranquilo…pero qué pasó…no le he dicho que avise para ir al baño…ahora tendré que limpiar este mierde…
Ambas se aproximan a RICARDO.
ENFERMERA 1: Podría ser la última vez…la última…piénsalo…el otro está que estira la pata…
ENFERMERA 2: Lo he pensado…pero no será, no será la última vez.
La enfermera 2 toma a RICARDO entre sus brazos. Lo consuela.
ENFERMERA 2: No te da pesar…él que era el terror del continente…míralo…es tan…tan…tan…no, no, no… hay que cuidarlo, conservarlo, meterlo en un museo.
Le aplica una inyección, el paciente se duerme inmediatamente.
ENFERMERA 2: Nuestro destino es la venganza…pienso en mi madre, en mis hermanos, en mí…no lo dejaré morir, lo mantendré hasta que yo quiera…
ENFERMERA 1: Mañana estarás…desaparecida…
ENFERMERA 2: Tu también, o se te olvidó que intentaste matarlo…disfrutemos esta ultima noche…
ENFERMERA 1: Los hijos…vendrán en la mañana…nos precipitamos…debemos dejar que los perdonen y que se mueran…que estúpida soy…malograr de esta manera mi libertad.
ENFERMERA 2: Nuestra libertad ya estaba malograda…o sigues creyendo en cuentos de hadas…ven ayúdame…
La enfermera 2 toma a RICARDO, la otra enfermera la ayuda. Oscuro.
VI
Sueño. Penumbra. Niebla. Manuela entra corriendo con un traje amarillo. Cae. Se levanta. Sale. Entra el doctor vestido de traje y corbata, cuello blanco. Muy bien vestido. Se mira a un espejo. Entra Martínez con una bolsa sangrante. Abre el paquete ante el hombre.
DOCTOR: ¿Qué es esto? ¿Me toma por un imbecil? ¡Es el corazón de un marrano! ¿Dónde está? ¿Dónde está Manuela?
Se desvanece la ilusión.
VII
Cuarto de hospital. En el cuarto están ambos pacientes y las enfermeras. Ellos aun están dormidos y ellas se divierten usándolos como marionetas. Ellos están maquillados de manera grotesca, tienen peluca. Ellas beben constantemente aguardiente.
ENFERMERA 1: (imitando una voz ridícula) ¿Ya viste Jacinta? El jardín de la casa despide olores putrefactos…
ENFERMERA 2: (Imitando una voz ridícula) OH, no querida, es que me acabo de tirar un gasesito…
ENFERMERA 1: (imitando una voz ridícula) ¡Bendito sea el aire que respiro! (dejando de imitar) ¡ya verás!
La enfermera 1 saca una pequeña grabadora y busca música. Encuentra una que le agrada. Mientras busca se escucha:
VOZ LOCUTOR 1: Bienvenidos a Radio Patria…
VOZ LOCUTOR 2: …Aquí está el tema Qué felices somos
VOZ LOCUTOR 3: …es hermoso, absolutamente hermoso, las calles están limpias, hay trabajo para todos…
ENFERMERA 2: ¡Patrañas!
La enfermera 1 encuentra música. Como pueden ambas sacan a los pacientes de las camas y bailan con ellos. Los dejan caer, los golpean, les riegan licor encima. Entra Martínez. Observa el espectáculo. Saca un pañuelo de su saco y se limpia una lágrima. Guarda el pañuelo. Saca su arma.
MARTINEZ: ¡Señoritas!
Ambas dejan caer a sus pacientes. Levantan las manos. Se ríen ebrias.
MARTINEZ: ¡Qué deshonra!
Martínez se acerca a ellas, quienes ríen incontrolables. Se dejan hacer.
MARTINEZ: ¿qué dirían sus padres? Todo lo que lucharon para traerlas aquí…
Saca de su maletín una cinta adhesiva gris. Les tapa la boca.
MARTINEZ: No hay derecho, son solo dos pobres viejos inútiles.
Las envuelve juntas.
MARTINEZ: Que en la flor de su vida lo dieron todo por sus hijos…Por la patria.
Las deja inmovilizadas. Martínez toma a cada anciano y lo lleva a su cama.
MARTINEZ: ¿Qué mal pueden hacer?…siempre la juventud juzga,
Martínez busca algo en su maleta.
MARTINEZ: no hace más que juzgar, pero la experiencia,
Saca de su maleta una toalla y una crema. Empieza a desmaquillar aRicardo..
MARTINEZ: la experiencia es la verdadera sabiduría…
RICARDO se va despertando. Martínez deja su labor.
RICARDO: ¡Martínez! …he tenido un sueño…
Ve a las enfermeras amarradas.
RICARDO: ¡Elimínelas!
MARTINEZ: No puedo hacerlo señor…
RICARDO: (Mirándolo desorbitado) ¡Cuarenta años! ¡Cuarenta años!, nunca un no…el mundo está al revés…
MARTINEZ: Señor, es…los fondos para su manutención…se agotaron…los echarán a todos…ya no hay…se me olvida la palabra…
RICARDO: ¿Amnistía? ¿Cómo?
Ricardo se levanta de la cama y camina de un lado para otro.
RICARDO: ¿y Manuela? ¿Ya está hecho?
MARTINEZ: ¡Si señor!
RICARDO: (Intenta darle una bofetada, pero está muy débil, Martínez se la da él mismo) ¡Nunca una mentira! Y hoy, hoy estás dispuesto a matarme de la decepción…tuve un sueño…sé que no lo hiciste… (Llora) Martínez, no quieres que siga viviendo, ella vendrá, me perdonará y todo, todo se habrá acabado… ¿Cómo te convenció?....ya lo sé…con su risita arrabalera…sus piernas de puta…al menos te la
habrás comido…
MARTINEZ: ¡señor! ¿Por quién me toma? Es su hija…no podía hacerlo…ella es…siempre fue dulce conmigo… no pude hacerlo…
Ricardo deja de llorar.
RICARDO: Siempre debes anteponer los intereses más altos a los tuyos…
MARTINEZ: Eso hice señor…piénselo, ella es su heredera…ella es su único legado…ella terminará lo que usted empezó…
RICARDO: (Riéndose – Tosiendo) nunca pensé que fueras tan ingenuo… ¿de qué legado hablas? No hay nada…un castillo de naipes…solo existo yo y si me muero ya no hay nada…ven ayúdame…
Ricardo escala con la ayuda de Martínez la ventana.
MARTINEZ: ¿Y él?...dicen que ella saldrá de la cárcel…no debe dejarlo aquí…se lo comerá vivo.
RICARDO: ¡Pues que se lo coma! vamos…me has dado una idea, después de todo a veces tienes tus chispazos… ¿dices que saldrá de la cárcel?...siempre le tuve ganitas…el futuro me sonríe, vamos…
MARTINEZ: ¿y ellas?
RICARDO: ¿tengo que pensar en todo Martínez? Colabore, colabore…
Martínez las arrastra hasta debajo de la cama. Apunta con su arma, se arrepiente. Ambos salen por la ventana. Entran Manuela, Nicolás y el doctor. Enrique empieza a despertar. Las enfermeras se contorsionan y hacen sonidos.
ENRIQUE: ¿estoy soñando?...es mi hijo…Nicolás…
Hay miradas entre los tres que acaban de entrar.
NICOLAS: ¿Funcionará?
El doctor asiente. Nicolás se acerca. El doctor busca al otro paciente.
NICOLAS: Si, Padre, soy yo…he venido a…
ENRIQUE: Lo sé, me lo merezco…después de todo…no fui un buen Padre…
NICOLAS: No diga eso…fue el mejor padre del mundo.
MANUELA: ¡Sin exagerar!... ¿qué ruido es ese?
ENRIQUE: debe ser tu padre que se está cagando… ¡Viejo! ¡Amigo! La puta de tu hija está aquí…
MANUELA: Me alegra ver que no ha cambiado en nada…así todo será más fácil…
El doctor mira debajo de la cama.
DOCTOR: ¡OH no!
Todos corren a mirar. Nadie las saca o ayuda.
DOCTOR: Al parecer hubo una fuga…
MANUELA: ¡Hasta cuándo! Pensé que el final estaba cerca…
NICOLAS: No desfallezcamos, todavía hay uno aquí…terminemos con esto…padre…te…te…te…no puedo, no puedo…mamá salió de la cárcel está mañana, ha jurado venganza y…lo mejor es que te mueras…
MANUELA: ¡Nicolás! Solo tenías que decir una palabra…una palabra…
DOCTOR: Lo ha arruinado todo…no se morirá…
ENRIQUE: así que tu madre es quién manda ahora…traidora…hechicera…los ha embrujado a todos…se lo que me espera…hijo…gracias…yo, yo te perdono por no perdonarme, te entiendo…ahora, ahora…me muero…
Enrique se queda callado y quieto. Nicolás, el doctor y Manuela se miran en silencio.
ENRIQUE: ¡Adiós!
Los otros se asustan. El doctor le toma el pulso. Niega con la cabeza.
NICOLAS: ¿Es tan difícil cumplir con lo que se dice?
ENRIQUE: Esta bien, sin afanes. Cumpliré. Adiós…adi…
El doctor le toma el pulso nuevamente. Niega apesadumbrado con la cabeza. Nicolás se echa en los brazos de Enrique. Llora.
ENRIQUE: (parodiando la canción: No llores por mi Argentina)) No llores por mi Nicolás
Todos se asustan.
ENRIQUE: Mi alma está contigo…mi vida entera…te la dedico…
NICOLÁS: ¡Padre!
ENRIQUE: Lo siento, lo siento…me pides algo que no quiero…
NICOLAS: Entonces, mi madre llegará en un minuto y te llevará a prisión, o talvez te…ahora ella lleva los pantalones de la casa…y ya no te quedan bienes…este lugar es muy caro…muérete de una vez…
ENRIQUE: Adiós hijo…nunca fuiste lo que esperé…¡Ag!
El doctor nuevamente le toma el pulso. Sonríe. Manuela aplaude. Nicolás suspira.
NICOLAS: ¿y bien?
MANUELA: ya está, ya tenemos el muerto…listo.
NICOLÁS: ¿Y tu padre?
MANUELA: (frenética) Tu madre lo encontrará y le dará su merecido…ahora es el tiempo de las mujeres…dignidad, justicia…es el momento…la felicidad será ilimitada…
Nicolás y el doctor se miran.
NICOLAS: Se nota que no conoces a mi madre…
Se escuchan las pisadas de un ejército. Se abre la puerta de par en par. Entra la madre, es una cuchie barbie vestida de uniforme militar, está fajada, tras ella vienen varias mujeres soldado.
MADRE: ¡hello! (corre a abrazar a Nicolás. Lo apapacha) Oh my son…Nicky my baby…cuánto tiempo…sé que tu padre no te permitió visitarme, that bastard…
La madre se dirige a Enrique.
MADRE: Oh…pero qué cobarde…he’s a Chiken… (Se rie) Ah…uno menos, a lo qué vinimos…luego tendremos tiempo de fortalecer nuestros lazos familiares…
La madre se agacha con dificultad por la faja y le ordena a las soldados que saquen a las enfermeras de debajo de la cama.
MADRE: Este es un momento histórico…desátenlas…pudieron pasar inadvertidas, fueron años de trabajo secreto, pero al final…estas, quiénes pudieron ser heroínas de la patria…son unas traidoras…y falta una… ¡Darling!
Entra Ricardo muy bien vestido, pero con un delantal de cocina encima de su traje. La madre y él se besan pornográficamente.
MADRE: ¡Arréstenla!
Señala a Manuela. Las soldados la apresan. Nicolás trata de evitarlo.
MADRE: Oh no my dear…casarte con esta disidente…that’s a shame…sorry.
MANUELA: pero, pero… ¡Padre!
RICARDO: Lo siento cariño, sé que trataste de… ¡perdonarme! No te salió chiquita, lo siento, tendrás padre para rato… (A la Madre ) es igualitica a su madre, hay que corregirla o luego tratara de arrebatarnos todo.
MADRE: (burlona) ¿Arrebatarnos? No my dear, nobody, nadie tratará de arrebatarte tu lugar en la cocina…
RICARDO: Pero…
MADRE: ¡Shhh! Calladito te ves más sexy…
Las soldados se llevan a las enfermeras y a Manuela. Nicolás llora como un bebé.
DOCTOR: ¡Qué viva la madre! ¡Larga vida a la madre!
Oscuro.
FIN