miércoles, 7 de septiembre de 2011

Todo queda en familia



PERSONAJES:
Manuela.
Nicolás.
Enrique.
Ricardo.
Enfermera 1.
Enfermera 2.
Doctor.
Martínez.
Madre.
Las Soldados.
Los enfermeros.
Voz Locutor 1.
Voz Locutor 2.
Voz Locutor 3.
I.

Casa de Manuela. La sala de una casa humilde. Nicolás de pie junto a la ventana mira hacia fuera. Vestido decente pero pobremente. Ella, vestida como para una fiesta, está sentada junto a la mesa jugando con la comida, con tedio. 
MANUELA: (Coqueta) Ya son todas, todas las mañanas que pudiera haber vivido un hombre como él…creo que ha vivido más de la cuenta…
NICOLAS: Hablas de mi Padre.
MANUELA: no se porqué armas tanto escándalo, tantas veces ha estado a punto de estirar la pata…tantas veces nos dejó con la fiesta hecha…he llegado a creer en su inmortalidad…


NICOLAS: Hablas de mi Padre.
MANUELA: Dios quiera por fin librarnos de él y de la testarudez de su boca.
NICOLAS: (golpeando la ventana) ¡Estas hablando de mi Padre moribundo!
MANUELA: (Riéndose) ¡Pueda ser que por fin le reviente la úlcera, que le estalle la Orta, que se le salga el cerebro por la nariz, que le fallen los pulmones y se ahogue con cada palabra inmunda que ha salido de su boca!
Él se dirige a ella, le tira un vaso de agua en la cara.
NICOLAS: Morirá de viejo, sin agonía, como corresponde a un héroe.
MANUELA: (secándose) (va del enojo al llanto) Los héroes no mueren de ancianos, mueren en la batalla o quedan lisiados…mojaste el pollo…tardé horas en cocinarlo…no sabes lo que tuve que hacer para conseguirlo…cada vez son aves más raras…
NICOLAS: ¿Te acostaste con él?
MANUELA: (compadeciéndose de si misma) ¡Quería pollo! La ocasión lo amerita… ¡tenemos tan pocos motivos para celebrar!...recordé una receta, me la dio mi madre antes de…nunca antes la había preparado, (Alegre) pero hoy sentía el fuego correr por mis venas…me sentí viva de nuevo…sentí como si por fin se hiciera justicia…algo me dice que está vez sí…está vez sí va a colgar la toalla… ¡hace tres noches tuve un sueño!
Él se dirige violentamente hacia ella, la toma entre sus pesadas manos y la zarandea.
NICOLAS: ¿Un sueño? ¿Por qué no me lo dijiste?
MANUELA: No quería preocuparte…no quería que trataras de detenerlo…además, ya sabes cómo es, no sé quién será, podría ser cualquiera…podrías ser tú, podría ser yo.
Él la deja caer, busca en los rincones del lugar, abre cajones, esculca.
NICOLAS: ¿Dónde está?
MANUELA: No podrás hacer nada…no se puede hacer nada…una vez soñado ya está, ya es…


NICOLAS: (furioso) ¿Dónde está? (Se saca la correa en señal de reprimenda)
MANUELA: (escondiéndose) ¡No sé!... ¡desapareció!
NICOLAS: no me mientas Manuela, no lo soporto.
MANUELA: Está…está… ¡lo quemé!
Él se derrumba. Llora como un niño. Ella se acerca a consolarlo.
MANUELA: Ya, ya, Nicolás, no hay manera de salvarlo.
NICOLAS: ÉL confiaba en mí…
MANUELA: No se puede luchar contra lo que está escrito…debes resignarte…
NICOLAS: ¿Cómo fue?
MANUELA: Lo eché en el fogón.
NICOLAS: El sueño… ¿cómo fue el sueño?
MANUELA: ¡Fue horrible, no quiero recordarlo!
NICOLAS: ¿Y cómo sabes que será él?
MANUELA: no lo sé.
NICOLAS: ¿entonces?
MANUELA: quiero que sea él…prefiero que sea él a cualquier otro.
Nicolás se levanta del piso y recoge el desorden, seca el pollo y parte un pedazo, lo come, pone música.
NICOLAS: Podría no ser él…podría ser… (Sonríe)
MANUELA: ¡Dilo! ¡Te ordeno que lo digas!...No será él, no será él, en mi sueño había un hombre vestido todo como… no puede ser otro, tiene que ser tu Padre.
Ella entra en un estado nervioso incontrolable. Él se divierte al verla así. De pronto la toma entre sus brazos y la consuela.
NICOLAS: Ya te has equivocado antes, podría no ser nadie, podría ser un simple sueño, una pesadilla…un deseo…
MANUELA: Nunca me he equivocado.
NICOLAS: Claro que si, una vez soñaste con una mujer en un ataúd y que aparecía la virgen y te decía que ya estaba listo…esa vez no murió nadie…


MANUELA: Sí murió, fue la hija de la sobrina de la amiga de mi Primo Vicente.
NICOLAS: ¿Tu primo Vicente? Ni siquiera lo conoces.
MANUELA: Murió, murió cuatro noches después de mi sueño, hace dos años…Dios la tenga en su santa gloria…
Nicolás se tensiona nuevamente.
NICOLAS: Podrías equivocarte, podrías hacerlo al menos una maldita vez.
Se dirige a ella agresivo. Apunto de pegarle. Suena el teléfono. Ambos se miran aterrados. Ninguno quiere contestar. Al fin Manuela camina lentamente hasta llegar al teléfono, justo cuando pone la mano sobre el auricular, este deja de sonar. Silencio. Suena nuevamente el teléfono. Manuela contesta del susto.
MANUELA: ¿Si?...si soy yo… ¡No, no, no! Haga algo, ya salgo para allá.
Cuelga. Coge su bolso y se dirige a la puerta. Nicolás la detiene.
NICOLAS: ¿Es él verdad? ¿Es tu padre?
Ella se echa a llorar en los hombros de él. Él comienza a reírse estrepitosamente.
NICOLAS: Así que era el viejo mañoso quien estiraría la pata, me pregunto si alcanzo a rezar sus plegarias, no creo, no moriría nunca si tuviera que confesar sus crímenes…qué larga sería la lista, tendrían que jubilarse varios curas escuchando su confesión…y ¿qué le pasó? Espero que no haya sido un paro cardiaco.
Busca algo. Saca una botella de vino que tenía escondida.
MANUELA: ¿vino?
NICOLAS: Esto si que es una ocasión especial…
MANUELA: (Hipnotizada por la botella) Hace tanto no veía uno…déjame probar…
NICOLAS: Si me dices cómo fue…
MANUELA: (Indecisa) Lo haré, pero primero déjame probar…
Nicolás sirve dos copas, ambos huelen y toman un trago. Ella degusta cada gota en su paladar.
NICOLAS: ¿Y?... Ahora dime… ¿cómo fue? ¿Lo atropelló una aplanadora y vio su cuerpo despedazado por algunos minutos? ¿Algunos segundos?


MANUELA: Lamento decirte que… no.
NICOLAS: ¿Muerte natural? ¡Es que no hay justicia divina!
MANUELA: ¡No ha muerto!
NICOLAS: ¿de qué hablas?
MANUELA: tan solo llamaron para avisarme que está indispuesto…
NICOLAS: ¿qué tanto?
MANUELA: Lo mismo que el tuyo.
Nicolás arrebata las copas y guarda celosamente la botella. Se sienta.
MANUELA: ¡Te llamaré!
Nicolás se interpone entre la calle y la puerta.
NICOLAS: No irás…
MANUELA: ¡Pero es mi Padre!
NICOLAS: Ya olvidaste todo lo que te hizo, todo lo que nos hizo…
MANUELA: ¡Es mi Padre!
NICOLAS: No me importa, quieres que te recuerde cuánto te ha hecho sufrir…no dejaré que vayas, no tendrá tus benditas manos sobre su cuerpo corrupto, no llorarás su muerte, no lo merece…Recuerda Manuela, recuerda, no olvides…
MANUELA: ¡Es mi Padre!
NICOLAS: No permitiste que fuera a ver el mío… ¿quieres que hable? Que te diga como desapareció a…
MANUELA: ¡Cállate!...nos sentaremos a beber y a comer y lo haremos en silencio…sin hablar de ellos, solo existiremos tu y yo…
NICOLAS: es imposible existir sin su consentimiento…debemos honrarlos Manuela…
MANUELA: ¡No lo haremos!…saca el vino, olvidémoslos, por está noche que solo exista el licor, el baile, la alegría…
NICOLAS: Sabes que no será verdad…
MANUELA: ya lo hemos hecho, crecimos haciéndolo, cerrando los ojos, cerrando


los oídos, cerrando la boca…somos expertos en olvidar, es como andar en bicicleta, nunca se olvida, nunca se olvida olvidar…cierra los ojos…¿sientes?
Nicolás niega. Durante el dialogo Manuela lo besa por todo el cuerpo.
MANUELA: ¿sientes?...es la dulce sensación del presente, de la inexistencia de todo lo que está por fuera… ¿No eres feliz otra vez?
NICOLAS:(Retraído por los besos) Es una ilusión Manuela, no podemos mirar atrás, no podemos olvidar otra vez, para qué ser feliz si es solo una ilusión…mañana despertaremos con tusa, con la misma realidad a la que nos llevo el olvido, con la sensación de haber traicionado la memoria de nuestros Padres.
Manuela deja de besarlo. Nicolás saca el vino de su escondite. Sirve las copas.
MANUELA: ¿Y qué?...no tengamos más propósito que emborracharnos, pasar rápido los minutos, esperar a que llegue la muerte…
NICOLAS: y ojala que sea la de tu padre…
MANUELA: será la del tuyo.
Brindan. Beben. Oscuro.
II

Cuarto de un hospital. Inmaculadamente blanco. Equipos electrónicos de última generación están conectados a Enrique quién es un hombre muy anciano. No se ve porque está acostado, aparentemente inconciente. Una enfermera, la enfermera 1, muy joven y bonita está sentada a su lado. Entran unos enfermeros con otro paciente, Ricardo, igualmente anciano, igualmente enfermo. Entra otra enfermera, la enfermera 2, igualmente bonita a la anterior y ayuda a acomodar los cables del nuevo paciente, los enfermeros salen. Las dos enfermeras se miran. Se van a cuchichear a un rincón.
ENFERMERA 1: ¿Y bien?
ENFERMERA 2: No se sabe…lo mismo de siempre… ¿y el tuyo?
ENFERMERA 1: ¡igual!... ¡qué destino el nuestro!


ENFERMERA 2: Si lo hubiera sabido, mi vida habría sido otra…hubiera preferido prostituirme…si de todos modos me iban a ultrajar, al menos que me pagaran…
ENFERMERA 1: ¡Shh! Podrían oírnos…
Ambas miran a sus pacientes, ambas sacan una jeringa, la preparan, la aplican en la bolsa de suero. Regresan al rincón a cuchichear.
ENFERMERA 2: ¡Si tan solo vinieran sus parientes! No tendríamos que cambiarles el pañal, cada vez es más fétido lo que sale de su cuerpo, ¡creo que no lo resistiré! Si no se nos va esta noche, mañana en la mañana renuncio, no vuelvo.
ENFERMERA 1: Sabes que no puedes hacerlo, no te dejará, está… ya sabes, no lo hará, además sabes lo que pasaría si se muere bajo nuestra guardia…no quiero ni pensarlo, nuestro nombre será manchado con su muerte… ¡Dios qué situación!…a veces, sobre todo cuando dice que le duele allí, cuando pide que lo masajeé, cuando me dice que no basta, que sigue el dolor, quiero matarlo…
ENFERMERA 2: ¡Shhh!
ENFERMERA 1: Ya sabes, darle una sobredosis de cualquier cosa, ahorcarlo, pienso que ese es mi destino, no este…noche a noche, humillación tras humillación, pierdo el control, creo que un día escucharé claro el llamado de la venganza y lo haré, lo mataré…no me importa lo que pase después.
ENFERMERA 2: (tapándose los oídos) ¿estas loca? ¿Por qué me dices esto? ¡Cállate! Te torturarán y dirás mi nombre, dirás que yo lo sabía, seré tu cómplice…no tengo más remedio…
La enfermera 2 trata de salir del cuarto, la enfermera 1 la detiene, Ricardo se queja.
RICARDO: ¡Ay! ¡Ay! ¡Ayayay!
Las enfermeras se miran, la enfermera 2 se dirige a su paciente.
ENFERMERA 2: ¿Qué le pasa a mi viejito hermoso? ¿Qué tiene mi corazón?
RICARDO: me duele, me duele, es un dolor tan terrible, me quema, me quema.
ENFERMERA 2: (Su voz es mimosa, pero su gesto es de repudio) ¿Dónde le duele a mi viejito querido?
RICARDO: (le pone una mano en la nalga a la enfermera 2): Aquí, entre las piernas (Se Coge el pene) ¿podrías masajearme dulzura? Tus manos son benditas, ninguna es capaz de quitarme el dolor como tu…
La enfermera 2 levanta la cobija y mete sus manos debajo de ella. Los movimientos son muy fuertes, su gesto es de violencia, el anciano gime excitado.
ENFERMERA 2: A ver mi viejito lindo no sea tan mimado, aguántese, aguántese si quiere que se le quite el dolor…
Enrique  despierta, se ríe.
ENRIQUE: Ja, ja, ja, no te aguantaste…qué envidioso eres…
RICARDO: ¡A buena hora te despertaste viejo mañoso!
La enfermera 2 se limpia las manos con gesto de asco,. Se las lava. La enfermera 1 le pasa un desinfectante en spray.
ENRIQUE: Agua, agua…
ENFERMERA 1: Ay mi consentido, ¿no que estaba muy malito? Esta no es hora de tomar agua…
ENRIQUE: Darle de beber al sediento…uno no más, un aguardientico, nada más, para pasar el susto de ver este mequetrefe al lado… (Se ríe) cuando te vi, pensé que estaba en el infierno…con todo ese olor a azufre…
La enfermera 1 les sirve aguardiente a los dos. Se los pasa, se lo toman. Mientras se desarrolla el dialogo ellas preparan un sinnúmero de drogas en jeringas. Ellos se van incorporando.
RICARDO: Tenía que venir a ver qué pasaba contigo, tres días ya, ¿por qué no regresabas?...no es lo mismo sin ti, nadie es tan mañoso como vos jugando parqués.
ENRIQUE: (Pensativo) son estrategias, viejo colega, estrategias familiares, hace tanto que no veo a mi hijo… la puta de tu hija, estoy seguro que no lo deja venir…dejarse mandar por una ramera…creí que había educado un revolucionario…
RICARDO: No lo dejará venir, yo sé que ella tampoco vendrá…por orgullo…es igualita a su madre, durmiendo con el enemigo veinte años, veinte años, hasta que un


día la sorprendí…
ENRIQUE: otra vez con ese cuento, ¡qué mamera! A lo pasado pecho, además con estas dulzuras tan calientitas pa`qué revivir muertos…
RICARDO: ¡No está muerta! Está desparecida…
Las enfermeras llegan hasta el suero y lo inyectan. Poco a poco los pacientes se van quedando dormidos.
ENRIQUE: si claro y la mía no está en prisión.
 RICARDO: ¡No me jodas!, todos sabemos lo que le pasó a tu mujer. La condenaste porque quiso parecer una muñeca, mira que si a la mía le hubiera dado por esas la habría mandado al concurso nacional de la belleza y habría ganado, te lo garantizo. (Pausa - Sonríe) Francamente no creo que tu hijo venga y mi Manuelita, ya no hay nada que pueda hacer por ella. Le he pedido a Martínez que vaya a buscarla…
Se duermen. Ellas se van al rincón a cuchichear.
ENFERMERA 2: Tienes razón, quizás nuestro destino sea otro…
ENFERMERA 1: (Sin cuchichear) ¿A qué te refieres? Somos tan felices aquí…
Entra el doctor.
DOCTOR: (Mirando las tablas de los pacientes) ¿cómo van los pacientitos más apreciados del mundo?
ENFERMERA 2: están sedados.
DOCTOR: ¿Qué tanto?
ENFERMERA 2: Como para dormir un asno.
DOCTOR: (descomponiéndose) malditos… ¿Cuándo se piensan morir?
ENFERMERA 1: No lo harán, son tan testarudos…se piensan inmortales…aquel dice que vivirá otros cien años, estoy por creerle.
Los tres empiezan a realizar chequeos rutinarios en un paciente primero y en el otro después. Producto de estos chequeos hay un sinnúmero de ruidos extraños que salen del cuerpo de los pacientes.
DOCTOR: Bien, bien, no perdamos la compostura, solo sedantes, nada que aniquile


la infección.
¡Prrrrr!
ENFERMERA 2: No entiendo, por  qué si están tan enfermos no se mueren de una buena vez…
¡Aghhhh!
DOCTOR: mala hierba nunca muere….hay cosas que están más allá de la ciencia…tienen asuntos pendientes…
¡Fiuuu! Se tapan la nariz y hablan así los tres.
DOCTOR: He hablado con sus hijos esta noche, estaban ebrios, será difícil hacer que los perdonen, solo así morirán, solo así seremos libres…
¡Prrrrr!
ENFERMERA 1: Nunca seremos libres…cuando estos mueran, vendrán otros.
El Doctor deja de revisar al paciente y se hace a un lado. Llama a las enfermeras. Cuchichean.
DOCTOR: Escuché que la Madre está organizando un motín en la cárcel…no la tendrá fácil, pero es testaruda…
ENFERMERA 1: Es nuestro ejemplo a seguir, solo ella fue capaz de contradecirlo y se mantuvo en su palabra aun cuando la enviaron a ese hueco…
DOCTOR: Por favor… (Le da golpecitos suaves en la cabeza a la enfermera 1) No escuchas…estamos jodidos…vendrá ella y será peor que todos ellos juntos…
ENFERMERA 1: ¡Pero es mujer!
DOCTOR: Era su esposa, no te dice eso lo suficiente…seguiremos con nuestro plan, convenceremos a los hijos…
Vuelven a auscultar a los pacientes.
ENFERMERA 2: o podríamos cambiar los sedantes por…
DOCTOR: ¿de qué habla? No nos convertiremos en asesinos, además ¿cuál sería nuestro destino?
¡Fiuuu!


ENFERMERA 2: Será el mismo si mueren bajo nuestra guardia que si los matamos…
DOCTOR: si… pero debemos tratar de mantenerlos vivos mientras estén bajo nuestro cuidado, cuando ya se aproxime el cambio de turno haremos pasar a los hijos, ellos los perdonan y se acabó, no tuvimos nada que ver, otros serán los condenados…
¡Prrrr!
ENFERMERA 1: Pero no quieren venir…
Terminan de hacer el chequeo.
ENFERMERA 2: Eso no es lo peor…él… creo que planea… (Se alejan de los pacientes) matarla…
Todos se sorprenden. Un rayo y un trueno irrumpen en la escena. Oscuro.

III

Sueño. La bruma impide ver con claridad. Se escuchan sonidos de fusil. Pasos que corren. Risas. Programas de televisión como “Laura en América”. El doctor vestido de negro, muy elegante, afila un par de cuchillos.  Se ríe macabro. Entran las enfermeras vestidas de negro. Lloran. Los tres caminan en procesión.
PROCESIÓN: (dicen el texto como si estuvieran rezando) ya estuvo el mandado, ya estiró la pata, ya se murió, ya colgó la toalla, ya está muñeco, ya expiró, ya hay tinto gratis, ya vino la parca, ya se lo llevó, ya se fue, ya se nos fue…
Suena el timbre de un teléfono. El doctor sale de la procesión y le habla al público.
DOCTOR: ¡Manuela! ¡Manuela! ¡Contesta!
El sueño desaparece.
IV

Timbre de teléfono. Casa de Manuela. Hay rastros de una gran fiesta. Desorden. La botella de vino vacía. Manuela se levanta del piso como un resorte. Contesta. Nicolás se va incorporando poco a poco, medio atontado.


MANUELA: ¡Alo!...si soy yo…no quiero hablar con él…no…no puedo…Doctor por favor no me llame más, llámeme solo cuando tenga una noticia definitiva…espere… ¿cómo está? Ya veo…desconéctelo…lo autorizo…veré qué puedo hacer…él (Ella mira a Nicolás, él se niega)…no está, le daré su mensaje.
Cuelga.
MANUELA: Está cerca…tuve otro sueño…
Ella se dirige a un rincón, un escondite, saca un pequeño libro de allí.
NICOLÁS: dijiste que lo habías quemado…
Manuela no le presta atención busca en el libro como si fuera un diccionario. Lee. Piensa. Busca de nuevo. Lee. Piensa. Repite la acción al menos cuatro veces.
NICOLAS: ¿Y bien?... ¿alguna luz?
MANUELA: No lo sé…dice lo mismo de siempre…”Se viene una etapa de cambio en su vida. Algo llegará a su final y dará paso a algo nuevo y bello. Un imprevisto hará que el estado natural de las cosas cambie. La llegada de un bebé. Matrimonio”.
NICOLAS: No entiendo…
MANUELA: Yo tampoco…
NICOLAS: Por qué no puedes soñar con un nombre, un maldito nombre que nos lo aclare todo.
Manuela cambia bruscamente su expresión. Guarda rápidamente el libro en el escondite. Él la sigue y lo saca nuevamente. Ella le huye la mirada.
NICOLAS: ¿qué soñaste?
Manuela se queda en silencio. Estática.
NICOLAS: ¿Manuela? Vamos dime…cómo era el sueño…
Manuela empieza a empacar sus cosas en una maleta. Nicolás la sigue.
NICOLAS: ¿qué pasa? ¿A dónde vas? ¿Vas a verlo? ¿Tan mal está? Hace unas horas dijiste que lo dejarías morir solo… ¿me dejarás? Si te vas con él…si lo perdonas…
Tocan a la puerta. Nicolás va a abrir. Manuela lo detiene. Siguen tocando.
MARTINEZ: (Voz en off): ¡Doña Manuela! ¿Niña Manuela?


Manuela tiene el impulso de abrir la puerta. Nicolás la detiene.
NICOLAS: (susurrando) ¡Es Martínez!
Los golpes en la puerta continúan. Se escuchan las llaves en la cerradura.  Nicolás se esconde. Manuela se queda quieta. Nicolás sale de su escondite y la arrastra con él para esconderse ambos. El señor Martínez entra. Es un viejito bonachón con guantes de cuero negro. Mira el lugar. Coge la botella de vino. Trata de sacarle la ultima gota. Se sienta. Saca un arma con silenciador. La limpia. Le da besos. La guarda entre su ropa. Se levanta. Se lleva las manos a su estómago. Tiene retorcijones. Busca algo con la mirada. Camina de un lado a otro, hace una mueca de dolor. Respira profunda y lentamente. Se mete al baño. Manuela se levanta.
MANUELA: (Susurrando) ¡No hay papel!
Nicolás la esconde de nuevo. Martínez entra. Abre las gavetas desesperado. No encuentra nada. Se mete al baño nuevamente. Nicolás sale del escondite. Mete algunas cosas en una maleta, entre ellas el libro.  Toma en sus manos ambas maletas. Mientras se desarrolla el dialogo, se escucha el pujo de Martínez en el baño. Manuela se comporta como una niña totalmente inocente.
NICOLAS: (Susurrando)  ¡vamos, apúrate!
MANUELA: (Gritando) Pero dijiste qué…
NICOLAS: (Susurrando)¡No importa! Olvídalo…
MANUELA: (Gritando) sabes bien que no se debe olvidar, por eso estamos como estamos…
NICOLAS: (Susurrando) (deja las maletas en el piso y arrastra a Manuela hasta la puerta) Ese sueño tuyo…Martínez…tengo un mal presentimiento…creo que tu Padre  por fin se decidió…no le haré las cosas tan fáciles…
MANUELA: (Gritando) ¿De qué hablas?...decidirse ¿a qué? (Manuela retrocede y se sienta) Es un pobre viejo moribundo…igual que tu Padre…Martínez solo ha venido a ver cómo estoy…quizás a traerme un mensaje…tal vez…quizás mi Padre ya me ha perdonado el haberme casado contigo, (Nicolás trata de cargarla hasta la puerta, se le

hace muy pesada) tal vez quiera hacer las pases…(Con una sombra de tristeza en su voz, pero una sonrisa en su rostro) quizás…he escuchado que cuando la gente ya va a…tu sabes…(finalmente llegan a la puerta) siente la necesidad de remediar los errores del pasado…aunque no es mi Padre quien deba remediar nada…él jamás ha pecado…nunca…ha sido un santo…
Se escucha el bajar del agua en el baño. Ambos se quedan paralizados por unos segundos. Escuchan el chorro de agua caer.
NICOLAS: (susurrando) Debemos irnos…Aplicaremos una estrategia…algo que aprendí de mi Padre…debemos estar cerca del enemigo…iremos…jugaremos su juego…Debemos saber quién es el objetivo…
MANUELA: (susurrando) ¡Es mi Padre!
NICOLAS: (Susurrando) Por eso…
MANUELA: (Susurrando) Es mi Padre, yo soy el objetivo… ¡No fue su nombre!...ni el tuyo… Era mi nombre, era mi nombre…en el sueño el hombre dijo mi nombre…
Se cierra el chorro del agua. Nicolás toma a Manuela de la mano.
NICOLAS: Esta vez no será…Está vez te equivocas…ni tu…ni yo…serán ellos…
Ambos salen. Martínez sale del baño. Su cabello está mojado, se seca la cabeza con una toalla. Su ropa está en desorden. Suspira aliviado. Oscuro.

V

Cuarto de hospital.  ENRIQUE y RICARDO se encuentran sentados ante una mesita jugando parqués. Están solos.
ENRIQUE: Te voy a mandar a la cárcel viejito mojigato…
Tira los dados.
ENRIQUE: ¡Aja!, ¡te lo dije!
El RICARDO tira los dados.
RICARDO: Ja, ja, ja…pensaste que me iba a quedar ahí…pues no…qué suerte


tengo…
ENRIQUE: ¿suerte? Viejo mañoso…
ENRIQUE tira nuevamente. Piensa.
ENRIQUE: ¿Y ya se sabe algo?
RICARDO: Nada…Martínez no pudo alcanzarlos…cada vez es más incompetente…
ENRIQUE mueve las fichas.
RICARDO: ¡Soplado! Al tres me matabas con esta…para la cárcel…para la cárcel…
ENRIQUE: ¡eh! Qué vaina…cómo te gusta ser sapo…
RICARDO: Sapo no, informante.
ENRIQUE: Y por qué no lo desapareces…
RICARDO: Le he tomado cariño…ha sido tan sumiso…nunca una pregunta…nunca un juicio…jamás un asomo de culpa…nada…es mi turno…igual, el doctor me dijo que había hablado con ella…
ENRIQUE: ¿y?
RICARDO: ¡vendrán!
ENRIQUE: Entonces por qué mandaste a Martínez… ¡vendrán!…
ENRIQUE se levanta de la silla, se asoma a la ventana.
ENRIQUE: ¿estas seguro? ¿Los dos? Bueno si ella viene, él lo hará, jamás ha podido separarse de ella… ¡es un pelele!...vendrá…
RICARDO: es mejor que no te ilusiones…no esperes que te trate como un hijo a su Padre…
RICARDO se levanta y va hacia su compañero de cuarto. Pone su mano en el hombro del otro.
RICARDO: Creo que vienen…no creo que vengan a… ¡vienen a perdonarnos!
ENRIQUE: Es todo lo que quiero…
RICARDO: ¡Piensa! No cedas ante los sentimientos, no ahora, ¿quieres vivir?
ENRIQUE se mete en su cama.
RICARDO: Por eso envié a Martínez, yo...no quiero, no quiero su perdón…es lo


único que me falta…no lo quiero…
Enrique se hace el dormido.
RICARDO: Vamos viejo, no te hagas el sordo, ese no es tu fuerte, soy yo… ¿tienes miedo?...vamos contesta… ¡Hacerte el mudo!… en tu juventud era impensable…
ENRIQUE  se levanta súbitamente, quedando sentado en su cama.
ENRIQUE: ¡Si! ¡Si tengo miedo!...mi legado debe pasar a la historia sin una mancha, sin una sola, no debe quedar duda de quién fui…mi hijo es esa sombra…debe perdonarme, debe honrarme…. (Se lleva la mano al corazón) ¡Ag!
RICARDO: ¡Enfermera! ¿Viejo qué te pasa? No te mueras…qué soy yo sin vos…nada…otro más…otro que se queda esperando visita un domingo…otro al que se le mojan los calzoncillos… solo soy tu enemigo…cuando pasemos a la historia nuestros nombres estarán el uno al lado del otro…
ENTRA LA ENFERMERA 1: ¿pero qué pasa? Retírese por favor…
La enfermera revisa los signos vitales de ENRIQUE, prepara una inyección. RICARDO sigue el procedimiento paso a paso.
RICARDO: ¿Qué es eso? ¿Qué le inyecta?
ENFERMERA: Nada… tranquilo.
RICARDO: Cómo que nada…entonces cómo espera que se salve…déle algo…sálvelo…sálvelo o…
La enfermera 1 se detiene y mira fijamente a Ricardo. Tiene la jeringa en la mano. Avanza hacia él.
ENFERMERA 1: ¿o? ¿O? creo que está un poco alterado…acuéstese por favor…esto no le conviene…debe tranquilizarse…
La enfermera 2 entra con aparatos eléctricos.
ENFERMERA 2: Vaya, es un ataque de nervios…tranquilo, tranquilo…pero qué pasó…no le he dicho que avise para ir al baño…ahora tendré que limpiar este mierde…
Ambas se aproximan a RICARDO.


ENFERMERA 1: Podría ser la última vez…la última…piénsalo…el otro está que estira la pata…
ENFERMERA 2: Lo he pensado…pero no será, no será la última vez.
La enfermera 2 toma a RICARDO entre sus brazos. Lo consuela.
ENFERMERA 2: No te da pesar…él que era el terror del continente…míralo…es tan…tan…tan…no, no, no… hay que cuidarlo, conservarlo, meterlo en un museo.
Le aplica una inyección, el paciente se duerme inmediatamente.
ENFERMERA 2: Nuestro destino es la venganza…pienso en mi madre, en mis hermanos, en mí…no lo dejaré morir, lo mantendré hasta que yo quiera…
ENFERMERA 1: Mañana estarás…desaparecida…
ENFERMERA 2: Tu también, o se te olvidó que intentaste matarlo…disfrutemos esta ultima noche…
ENFERMERA 1: Los hijos…vendrán en la mañana…nos precipitamos…debemos dejar que los perdonen y que se mueran…que estúpida soy…malograr de esta manera mi libertad.
ENFERMERA 2: Nuestra libertad ya estaba malograda…o sigues creyendo en cuentos de hadas…ven ayúdame…
La enfermera 2 toma a RICARDO, la otra enfermera la ayuda. Oscuro.

VI

Sueño. Penumbra. Niebla. Manuela entra corriendo con un traje amarillo. Cae. Se levanta. Sale. Entra el doctor vestido de traje y corbata, cuello blanco. Muy bien vestido. Se mira a un espejo. Entra Martínez con una bolsa sangrante. Abre el paquete ante el hombre.
DOCTOR: ¿Qué es esto? ¿Me toma por un imbecil? ¡Es el corazón de un marrano! ¿Dónde está? ¿Dónde está Manuela?
Se desvanece la ilusión.


VII

Cuarto de hospital. En el cuarto están ambos pacientes y las enfermeras. Ellos aun están dormidos y ellas se divierten usándolos como marionetas. Ellos están maquillados de manera grotesca, tienen peluca. Ellas beben constantemente aguardiente.
ENFERMERA 1: (imitando una voz ridícula) ¿Ya viste Jacinta? El jardín de la casa despide olores putrefactos…
ENFERMERA 2: (Imitando una voz ridícula) OH, no querida, es que me acabo de tirar un gasesito…
ENFERMERA 1: (imitando una voz ridícula) ¡Bendito sea el aire que respiro! (dejando de imitar) ¡ya verás!
La enfermera 1 saca una pequeña grabadora y busca música. Encuentra una que le agrada. Mientras busca se escucha:
VOZ LOCUTOR 1: Bienvenidos a Radio Patria…
VOZ LOCUTOR 2: …Aquí está el tema Qué felices somos
VOZ LOCUTOR 3: …es hermoso, absolutamente hermoso, las calles están limpias, hay trabajo para todos…
ENFERMERA 2: ¡Patrañas!
La enfermera 1 encuentra música. Como pueden ambas sacan a los pacientes de las camas y bailan con ellos. Los dejan caer, los golpean, les riegan licor encima. Entra Martínez. Observa el espectáculo. Saca un pañuelo de su saco y se limpia una lágrima. Guarda el pañuelo. Saca su arma.
MARTINEZ: ¡Señoritas!
Ambas dejan caer a sus pacientes. Levantan las manos. Se ríen ebrias.
MARTINEZ: ¡Qué deshonra!
Martínez  se acerca a ellas, quienes ríen incontrolables. Se dejan hacer.
MARTINEZ: ¿qué dirían sus padres? Todo lo que lucharon para traerlas aquí…


Saca de su maletín una cinta adhesiva gris. Les tapa la boca.
MARTINEZ: No hay derecho, son solo dos pobres viejos inútiles.
Las envuelve juntas.
MARTINEZ: Que en la flor de su vida lo dieron todo por sus hijos…Por la patria.
Las deja inmovilizadas. Martínez toma a cada anciano y lo lleva a su cama.
MARTINEZ: ¿Qué mal pueden hacer?…siempre la juventud juzga,
Martínez busca algo en su maleta.
MARTINEZ: no hace más que juzgar, pero la experiencia,
Saca de su maleta una toalla y una crema. Empieza a desmaquillar aRicardo..
MARTINEZ: la experiencia es la verdadera sabiduría…
RICARDO se va despertando. Martínez deja su labor.
RICARDO: ¡Martínez! …he tenido un sueño…
Ve a las enfermeras amarradas.
RICARDO: ¡Elimínelas!
MARTINEZ: No puedo hacerlo señor…
RICARDO: (Mirándolo desorbitado) ¡Cuarenta años! ¡Cuarenta años!, nunca un no…el mundo está al revés…
MARTINEZ: Señor, es…los fondos para su manutención…se agotaron…los echarán a todos…ya no hay…se me olvida la palabra…
RICARDO: ¿Amnistía? ¿Cómo?
Ricardo se levanta de la cama y camina de un lado para otro.
RICARDO: ¿y Manuela? ¿Ya está hecho?
MARTINEZ: ¡Si señor!
RICARDO: (Intenta darle una bofetada, pero está muy débil, Martínez se la da él mismo) ¡Nunca una mentira! Y hoy, hoy estás dispuesto a matarme de la decepción…tuve un sueño…sé que no lo hiciste… (Llora) Martínez, no quieres que siga viviendo, ella vendrá, me perdonará y todo, todo se habrá acabado… ¿Cómo te convenció?....ya lo sé…con su risita arrabalera…sus piernas de puta…al menos te la


habrás comido…
MARTINEZ: ¡señor! ¿Por quién me toma? Es su hija…no podía hacerlo…ella es…siempre fue dulce conmigo… no pude hacerlo…
Ricardo  deja de llorar.
RICARDO: Siempre debes anteponer los intereses más altos a los tuyos…
MARTINEZ: Eso hice señor…piénselo, ella es su heredera…ella es su único legado…ella terminará lo que usted empezó…
RICARDO: (Riéndose – Tosiendo) nunca pensé que fueras tan ingenuo… ¿de qué legado hablas? No hay nada…un castillo de naipes…solo existo yo y si me muero ya no hay nada…ven ayúdame…
Ricardo  escala con la ayuda de Martínez la ventana.
MARTINEZ: ¿Y él?...dicen que ella saldrá de la cárcel…no debe dejarlo aquí…se lo comerá vivo.
RICARDO: ¡Pues que se lo coma! vamos…me has dado una idea, después de todo a veces tienes tus chispazos… ¿dices que saldrá de la cárcel?...siempre le tuve ganitas…el futuro me sonríe, vamos…
MARTINEZ: ¿y ellas?
RICARDO: ¿tengo que pensar en todo Martínez? Colabore, colabore…
Martínez las arrastra hasta debajo de la cama. Apunta con su arma, se arrepiente. Ambos salen por la ventana. Entran Manuela, Nicolás y el doctor. Enrique empieza a despertar. Las enfermeras se contorsionan y hacen sonidos.
ENRIQUE: ¿estoy soñando?...es mi hijo…Nicolás…
Hay miradas entre los tres que acaban de entrar.
NICOLAS: ¿Funcionará?
El doctor asiente. Nicolás se acerca. El doctor busca al otro paciente.
NICOLAS: Si, Padre, soy yo…he venido a…
ENRIQUE: Lo sé, me lo merezco…después de todo…no fui un buen Padre…
NICOLAS: No diga eso…fue el mejor padre del mundo.


MANUELA: ¡Sin exagerar!... ¿qué ruido es ese?
ENRIQUE: debe ser tu padre que se está cagando… ¡Viejo! ¡Amigo! La puta de tu hija está aquí…
MANUELA: Me alegra ver que no ha cambiado en nada…así todo será más fácil…
El doctor mira debajo de la cama.
DOCTOR: ¡OH no!
Todos corren a mirar. Nadie las saca o ayuda.
DOCTOR: Al parecer hubo una fuga…
MANUELA: ¡Hasta cuándo! Pensé que el final estaba cerca…
NICOLAS: No desfallezcamos, todavía hay uno aquí…terminemos con esto…padre…te…te…te…no puedo, no puedo…mamá salió de la cárcel está mañana, ha jurado venganza y…lo mejor es que te mueras…
MANUELA: ¡Nicolás! Solo tenías que decir una palabra…una palabra…
DOCTOR: Lo ha arruinado todo…no se morirá…
ENRIQUE: así que tu madre es quién manda ahora…traidora…hechicera…los ha embrujado a todos…se lo que me espera…hijo…gracias…yo, yo te perdono por no perdonarme, te entiendo…ahora, ahora…me muero…
Enrique se queda callado y quieto. Nicolás, el doctor y Manuela se miran en silencio.
ENRIQUE: ¡Adiós!
Los otros se asustan. El doctor le toma el pulso. Niega con la cabeza.
NICOLAS: ¿Es tan difícil cumplir con lo que se dice?
ENRIQUE: Esta bien, sin afanes. Cumpliré. Adiós…adi…
El doctor le toma el pulso nuevamente. Niega apesadumbrado con la cabeza. Nicolás se echa en los brazos de Enrique. Llora.
ENRIQUE: (parodiando la canción: No llores por mi Argentina)) No llores por mi Nicolás
Todos se asustan.
ENRIQUE: Mi alma está contigo…mi vida entera…te la dedico…


NICOLÁS: ¡Padre!
ENRIQUE: Lo siento, lo siento…me pides algo que no quiero…
NICOLAS: Entonces, mi madre llegará en un minuto y te llevará a prisión, o talvez te…ahora ella lleva los pantalones de la casa…y ya no te quedan bienes…este lugar es muy caro…muérete de una vez…
ENRIQUE: Adiós hijo…nunca fuiste lo que esperé…¡Ag!
El doctor nuevamente le toma el pulso. Sonríe. Manuela aplaude. Nicolás suspira.
NICOLAS: ¿y bien?
MANUELA: ya está, ya tenemos el muerto…listo.
NICOLÁS: ¿Y tu padre?
MANUELA: (frenética) Tu madre lo encontrará y le dará su merecido…ahora es el tiempo de las mujeres…dignidad, justicia…es el momento…la felicidad será ilimitada…
Nicolás y el doctor se miran.
NICOLAS: Se nota que no conoces a mi madre…
Se escuchan las pisadas de un ejército. Se abre la puerta de par en par. Entra la madre, es una cuchie barbie vestida de uniforme militar, está fajada, tras ella vienen varias mujeres soldado.
MADRE: ¡hello! (corre a abrazar a Nicolás. Lo apapacha) Oh my son…Nicky my baby…cuánto tiempo…sé que tu padre no te permitió visitarme, that bastard…
La madre se dirige a Enrique.
MADRE: Oh…pero qué cobarde…he’s a Chiken… (Se rie) Ah…uno menos, a lo qué vinimos…luego tendremos tiempo de fortalecer nuestros lazos familiares…
La madre se agacha con dificultad por la faja y le ordena a las soldados que saquen a las enfermeras de debajo de la cama.
MADRE: Este es un momento histórico…desátenlas…pudieron pasar inadvertidas, fueron años de trabajo secreto, pero al final…estas, quiénes pudieron ser heroínas de la patria…son unas traidoras…y falta una… ¡Darling!


Entra Ricardo muy bien vestido, pero con un delantal de cocina encima de su traje.  La madre y él se besan pornográficamente.
MADRE: ¡Arréstenla!
Señala a Manuela. Las soldados la apresan. Nicolás trata de evitarlo.
MADRE: Oh no my dear…casarte con esta disidente…that’s a shame…sorry.
MANUELA: pero, pero… ¡Padre!
RICARDO: Lo siento cariño, sé que trataste de… ¡perdonarme! No te salió chiquita, lo siento, tendrás padre para rato… (A la Madre) es igualitica a su madre, hay que corregirla o luego tratara de arrebatarnos todo.
MADRE: (burlona) ¿Arrebatarnos? No my dear, nobody, nadie tratará de arrebatarte tu lugar en la cocina…
RICARDO: Pero…
MADRE: ¡Shhh! Calladito te ves más sexy…
Las soldados se llevan a las enfermeras y a Manuela. Nicolás llora como un bebé.
DOCTOR: ¡Qué viva la madre! ¡Larga vida a la madre!
Oscuro.

FIN

martes, 26 de abril de 2011

La Mala Muerte


 Ruth Rivas Franco
Mayo 2010
           
PERSONAJES:
            Mariela 1, Mariela 2, Mariela 3
            Niña
Nadia
            Mujer
            Pascual
            Hombre
            Voz Masculina
            Voz Femenina

Estructuras propuestas:
La pieza puede ser leída o montada en diferente orden de escenas, respetando el lugar de la escena final.
  • Orden en el que se presenta por la dramaturga.
  • Inocencia 1,2 y 3- Adolescencia 1, 2, 3- Vejez 1, 2 Escena Final.
  • Vejez 1, Inocencia 2, Inocencia 3, Vejez 2, Adolescencia 1, Adolescencia 2, Inocencia 1, Adolescencia 3. Escena Final.
  • Y demás…






INOCENCIA 1

AFUERA.  DÍA SOLEADO. BRISA.  ÁRBOLES. BANCA. PÁJAROS. UNA VOZ FEMENINA DULCE Y CÁLIDA SUSURRA. ALGO SE MUEVE ENTRE LOS ARBUSTOS.
VOZ FEMENINA: Escúchame hija, y conóceme por quien yo Soy.
He estado contigo desde que naciste, y permaneceré contigo hasta que retornes a Mí en la oscuridad final.
Soy la amante apasionada y seductora que inspira al poeta a soñar.  Soy la matriz de la cual nacen todas las cosas. Soy la tumba vaga e inmóvil.
Soy la hechicera que no será gobernada, la tejedora del Tiempo, la reveladora de misterios.
Soy quién desgarra las gargantas del cruel y bebe la sangre del despiadado.
Soy la fragua resplandeciente que transforma a tus demonios internos en herramientas de poder.
Soy la gran red que conecta todas las cosas.
Soy la sanadora de todas las heridas, la Madre del guerrero que endereza todos los males en su debido Tiempo.
Soy la que hace fuerte al débil. La que humilla al arrogante.
La que se levanta por encima del poder opresor.
Soy justicia. Soy misericordia.
 (Anónimo)
OSCURO.
ADOLESCENCIA 1

CUARTO DE MALA MUERTE, OSCURO Y HÚMEDO, CON LAS PAREDES RAYADAS CON NOMBRES DE HOMBRES (JUAN, PACO, PEDRO, LUIS, MARIO, MARCOS, ALBERTO…) POR TODOS LADOS. UNA ANCIANA MUY FLACA, MARIELA 2 Y UNA MUCHACHA ENTRE BONITA Y MALTRATADA. LA ANCIANA SE RETOCA EL MAQUILLAJE, LA MUCHACHA SE SOBA LOS PIES.
NADIA: Bla, bla, bla, no hace más que hablar ¡Me aburre!
MARIELA 2: No tenés edad para aprender a volar.
NADIA: No quiero volar y no quiero bailar más cha-cha-chá.
MARIELA 2: ¡Hágale caso! Él se esmera por tenernos bien.
NADIA: Si, como si no fuera un… Hombre. Como si fuera un pajarito que vuela por el aire.
MARIELA 2: ¿Qué es lo que te pasa niña? Dejarlo así ¡Plantado! En medio del salón… ¿Qué buscas?
NADIA: ¿Salón? ¡Ay! Maita eso es apenas una pocilga, un antro de mala muerte ¡Yo, Sueño con casarme, con tener una foto vestida de novia, un pastel, con bailar en un salón de verdad, iluminado, con un hombre que me quiera!
MARIELA 2: Todos te quieren…vaya a pintarse la cara, no demora en venir Pascual a ver qué le pasó, creerá que está enferma…
NADIA: (Poniéndose unas medias veladas rotas) ¡No me gusta el encaje, me hace ver sucia!... ¡No quiero bailar chachachá nunca más!
MARIELA 2: Dejá la alharaca niña, apenas es media noche ¡Tenemos que volver!
NADIA: ¡Vuelva usted! ¡Yo no!
MARIELA 2: ¿Y qué vas a hacer? ¿Llorar? ¿Levantar los pies? ¡Eso está reservado para las señoras!
NADIA: Voy a quedarme aquí, voy a quitarme estos tacones, el maquillaje, voy a (Pícara) Voy a recordarla a usted bailando con ese hombre que olía tan rico…Algún día encontraré uno así, uno que huela rico ¿Verdad que sí?...¡Don pascual huele a muerto!
MARIELA 2: No, nunca. Si encontrás uno que huela rico estará casado o será cura, o marica o todo al mismo tiempo, pero ninguno será para ti…¿Cuánto te hiciste hoy?
NADIA: Hoy no he hecho nada ¡Solo bailar chachachá! Don Pascual se pone como loco cuando me voy con otro.
MARIELA LE DA UNA BOFETADA.
MARIELA 2: ¿Me crees boba? No ibas a dejar nuestro desayuno plantado por nada ¿Con quién te fuiste? (pausa) ¡Cómo pierdes el tiempo mocosa!, ¿Con qué llenaremos el buche mañana? ¿Ah? ¡Tenés que volver!
NADIA: ¿Y usted? ¿Usted no ha hecho nada? Ya nunca hace nada, antes hacía, pero ahora solo…solo cobra…
MARIELA 2: No es de tu incumbencia…¡Grosera! ¡Ponéte ya los malditos zapatos, haragana!
LE TIRA LOS ZAPATOS EN LA CARA Y AMENAZA CON GOLPEARLA AUN MÁS.
NADIA: No me trate así Maita, no sea así conmigo, ya voy, ya voy…(recomponiéndose con una sonrisa) El sobrino del alcalde estaba allí…
MARIELA 2: (Pensativa) Mejor te quedás…¡Fantasiosa!…(Remedándola) ¡El sobrino del alcalde!...Muchacho bonito, pero sin plata…Los conozco…Solo quieren una experiencia en el bajo mundo…Un amor imposible…Cuando se le calme la calentura volverá a visitar a las damas de socieda…¡A ver cómo vas a conseguir el desayuno de mañana!
NADIA: En la casa del alcalde necesitan sirvienta, yo podría…
MARIELA 2: ¡No sabés hacer nada! Solo poner tu cara bonita y dejar que te peguen por el culo…Si hubieras ido a la escuela…Pascual no nos va durar toda la vida, ya se está poniendo como toro de corrida con tanta prohibición…Déjese de imaginerías, malagradecida (Descompuesta) ¡Ya querés dejarme sola, después de lo que hice por vos! (llora)
NADIA: (Abrazándola) No maita, no, más bien voy a limpiar el baño, la casa, las paredes, voy a robarme unas flores…
MARIELA 2: ¡Ni se te ocurra limpiar las paredes mocosa!
NADIA: No Maita…¡Sus nombres no! Váyase a trabajar, vaya tranquila, no se esfuerce mucho, con solo uno tenemos para el desayuno, mañana ya veremos.
MARIELA 2: Hace mucho que no lo hago, será difícil encontrar uno…¿Vas a estar aquí cuando regrese?
NADIA: Si Maita, aquí voy a estar… No le vaya a hacer daño…solo…solo traiga lo del desayuno.
MARIELA 2: Eres lo único que tengo pajarito… Eres mi regalo.
OSCURO.
VEJEZ 1

CUARTO DE MALA MUERTE, AUN MÁS HÚMEDO Y OSCURO. LA PUERTA SE ABRE, UN CHORRO DE LUZ HIERE LA OSCURIDAD. EN LA CAMA HAY UNA ANCIANA, DEMASIADO VIEJA QUIZÁS, RAQUÍTICA, PÁLIDA, SOLO SE SABE QUE ESTÁ VIVA POR EL SONIDO FORZADO DE SU RESPIRACIÓN., SE  CONTORSIONA EN LA CAMA. UNA SILUETA DE MUJER SE DIBUJA EN LA PENUMBRA ENTRE LA PUERTA ABIERTA Y EL AFUERA. LA ANCIANA HABLA CON DIFICULTAD.
MARIELA 3: Ya era hora…Estoy lista…No sos cómo pensé que eras…Sos más bonita…Casi humana… ¿Me dolerá?... ¡Qué más da que duela unos segundos más!...
LA SILUETA CIERRA LA PUERTA, A TIENTAS BUSCA ALGO. ENCIENDE LA LUZ DE UNA PEQUEÑA LÁMPARA. SE ACERCA A LA ANCIANA Y SE ACLARA UN POCO SU IMAGEN: ES UNA MUJER ELEGANTE, A MEDIDA QUE AVANZA SE LLEVA LAS MANOS A LA BOCA EN UN GESTO DE ASCO.
MARIELA 3: Ve…no pensé que fueras tan delicada, tan requeñecosa…se suponía que para vos todos somos iguales…El pobre y el rico…Hubiera sabido te había reservado un poquito de pachulí…
LA MUJER MIRA TODO CON AMARGURA Y EXTRAÑEZA.
MARIELA 3: ¡A lo que viniste pues! Me vas a decir que no has estado en lugares peores… (Tose) Qué diría el cura Méndez si te viera…Siempre nos poníamos a hablar de religión después de…Disculpá…No te importa que te hable de estas cosas ¿Cierto? Vos debes saberlo todo…Como el de arriba (Tose)…Si, ¡el curita me decía unas cosas!…Creo que era la culpa…Pero el muy maldito pretendía que el castigo fuera pa’ mi no más, como si el pobrecito fuera manco…¡Las cochinadas que le gustaban!…Hubiera sabido le habría cobrado…
LA MUJER SE VA QUITANDO SUS ROPAS HASTA QUEDAR EN NAGUAS Y CORSÉ.
MARIELA 3: ¿Qué haces?
LA MUJER SE ACERCA AL BAÑO Y CON MUCHO ASCO DESOCUPA UN BALDECITO Y LO LAVA, LO LLENA DE AGUA Y SE ACERCA  A LA ANCIANA.
MARIELA 3: Así te imaginé, callada…Después de todo parecés un ángel…
LA MUJER SE SIENTA AL LADO DE LA MUJER Y TOMA SU BRAZO, LA ANCIANA SE LO QUITA MEZQUINA. LA MUJER VUELVE A TOMAR SU BRAZO Y LA ANCIANA POCO A POCO SE DEJA LIMPIAR.
MARIELA 3: Vea pues, de pronto si sirvieron las plegarias con las que me pagaba el cura…Él me dijo que serías como un látigo que cae sobre la herida una y otra vez…Pero vos sos suave…(Llora) te compadeces de esta pobre pecadora…(Le arrebata su cuerpo, le impide que la limpie) No, no, no te merezco…
CUANDO TERMINA, LA MUJER SE LEVANTA, BUSCA EN EL CUARTO ALGO QUE NO ENCUENTRA. SACA UNOS VIANDAS CON COMIDA DE SU BOLSO. Y LOS DEJA AL LADO DE LA ANCIANA. UNOS GOLPES EN LA PUERTA LAS SOBRESALTAN A AMBAS.
VOZ MASCULINA: Ya es hora.
LA MUJER SE VISTE RÁPIDAMENTE. SALE. LA ANCIANA MIRA LA COMIDA.
OSCURO.
INOCENCIA 2

AFUERA.  DÍA SOLEADO. BRISA.  ÁRBOLES. BANCA. PÁJAROS. MARIELA1 VESTIDA CON TRAJE DE NOCHE BARATO, MAQUILLAJE CORRIDO, OJEROSA, ZAPATOS EN LA MANO. CAMINA. SE ACARICIA LOS LABIOS. SE DETIENE. MIRA HACIA ARRIBA. HACIA LOS ÁRBOLES. IMITA EL SILBO DE LOS PÁJAROS. SACA DE SU BOLSO UN POCO DE PAN. LO DESPEDAZA Y LO TIRA AL PISO, SE SIENTA EN LA BANCA. OBSERVA EL PAN EN EL SUELO. SILBA. TIRA UN POCO MÁS DE PAN. SE LEVANTA DE LA BANCA. DA LA ESPALDA AL PAN. DE EN MEDIO DE LOS ÁRBOLES, SIN QUE ELLA LO NOTE, SALE, AGACHADA- COMO UN ANIMAL- UNA NIÑA, TIENE LA ROPA SUCIA. LLEGA HASTA EL PAN Y COME DESESPERADA. LA MUJER SE VOLTEA Y SE SORPRENDE AL VER A LA NIÑA. YA NO HAY MÁS PAN EN EL PISO. LA NIÑA MIRA EL PAN EN LA MANO DE LA MUJER. ELLA LO PARTE Y SE LO OFRECE EN LA PALMA DE LA MANO.
MARIELA 1: ¡Ven pajarito! ¡Ven! (Ríe complacida) De verdad son inciertos los caminos de Dios…¡Ven!
LA NIÑA TEMEROSA SE ACERCA Y TOMA EL PAN DE LA MANO DE LA MUJER, ELLA PARTE OTRO PEDAZO Y SE LO OFRECE, LA NIÑA TOMA NUEVAMENTE EL PEDAZO Y SE LO COME.
MARIELA 1: Ya, ya, tranquila…Hay más en la casa…¿Quieres venir conmigo?
LA NIÑA NIEGA. SE DIRIGE A LOS ÁRBOLES, A SU ESCONDITE.
MARIELA 1: No tengo mucho espacio, pero será suficiente para las dos...Yo…¿Quieres un helado, pajarito?
LA NIÑA SE DETIENE.
MARIELA 1: ¿Crees en Dios?
LA NIÑA NIEGA. LA EXPRESIÓN DE SU ROSTRO SE VUELVE DURA.
MARIELA 1: Yo si, y le estuve pidiendo algo muy especial y él te envió a ti…Eres para mí…
LA NIÑA CONTINÚA SU CAMINO HACIA EL ESCONDITE.
MARIELA 1: ¿Tienes mamá?
LA NIÑA SE DETIENE.
MARIELA 1: Yo no tuve una a tu edad, ella…Ella me echó de la casa…Pero a ti no ¿Verdad pajarito? Quién sería capaz de echar de su lado una niña tan dulce, ni siquiera porque tu padre te abriera las piernas por la noche…¿Tienes padre pajarito?
LA NIÑA NIEGA.
MARIELA 1: Yo tampoco, el mío, el de verdad era un santo, no lo conocí y el otro…El otro era un…Hombre…Somos tan parecidas pajarito ¿No lo ves? Yo no te abandonaré, siempre estaré para ti.
LA MUJER ABRAZA A LA NIÑA, LA NIÑA SE DEJA ABRAZAR.  LA NIÑA LA ABRAZA Y LLORA LARGAMENTE. AMBAS LLORAN LARGAMENTE. SE SEPARAN. LA MUJER LE OFRECE SU MANO A LA NIÑA Y ELLA LA TOMA, AMBAS SALEN.
OSCURO.
ADOLESCENCIA 2

CUARTO DE MALA MUERTE, OSCURO Y HÚMEDO, CON LAS PAREDES RAYADAS CON NOMBRES DE HOMBRES (JUAN, PACO, PEDRO, LUIS, MARIO, MARCOS, ALBERTO…) POR TODOS LADOS Y CORAZONES FLECHADOS Y ROTOS. MARIELA 2 ENTRA AGITADA, TIENE UN PUÑAL Y UNA BILLETERA ENTRE SUS MANOS. SE RECUESTA EN LA PUERTA.
MARIELA 2: (Bajito) ¡Nadia, Nadia!… ¡Niña!…
BUSCA CON SU MIRADA EN EL CUARTO.
MARIELA 2: ¡Pajarito!…
BUSCA DESESPERADA EN EL BAÑO Y DEBAJO DE LA CAMA.
NADIA: (Saliendo de debajo de la cama). ¡Buh!
MARIELA 2: ¡Ah! Niña endemoniada, por qué me haces esto…Cagona de mierda…
NADIA: (Riéndose) Lo siento Maita, lo siento…Perdóneme…
MARIELA 2 SE SIENTA EN LA CAMA AGOTADA. NADIA LA PEINA SUAVEMENTE.
NADIA: ¿Pudo hacerlo?
MARIELA 2 LE PASA UNA BILLETERA. NADIA LA ESCULCA.
NADIA: (Como una niña caprichosa) No hay nada (Tira la billetera)
MARIELA 2: Claro que no, ya saqué el dinero, era un ricachón…Olía fino, como a ti te gusta…Yo estaba equivocada…
MARIELA 2 SE DIRIGE AL BAÑO A LAVARSE LAS MANOS UNTADAS DE SANGRE. NADIA SE QUEDA PENSATIVA EN LA CAMA. MARIELA 2 SACA UNA CAJITA Y METE LA BILLETERA DE SU VÍCTIMA. GUARDA NUEVAMENTE LA CAJITA. SE PREPARAN PARA DORMIR.
NADIA: ¿Era?
MARIELA 2: Si…
NADIA: ¡Se va a condenar en el infierno!
MARIELA 2: Ya estas como el cura…Hace rato que estoy condenada…Tu has sido mi mayor pecado…
NADIA: No diga eso.
MARIELA 2: Al principio creí que eras mi salvación…Una puta tiene fecha de vencimiento…Estuve pensando…Tal ves sea buena idea que vayas a trabajar en una casa, así cuando tu culo esté flojo y don Pascual muerto, tendremos con que comer…
NADIA: (Radiante) ¿Si? ¿De verdad Maita? ¿No me engaña?...Mañana mismo iré a la casa del Alcalde…
MARIELA 2: Con calma niña, con calma, tu culo todavía aguanta, estás lejos de tu jubilación…Por ahora irás algunos días en la mañana a lavar ropa en las casas decentes…
NADIA: Pues iré mañana mismo a la casa del Alcalde.
MARIELA 2: A cualquier casa, menos a la del alcalde...En todo caso primero tenés que aprender a lavar ropa.
MARIELA 2 SE ACUESTA Y NADIA LA SIGUE. MARIELA 2 LE PEGA Y LA SACA DE LA CAMA.
MARIELA 2: Hay que rezar niña…Pide por mí y por ti, si hubieras ido a trabajar hoy ese pobre muchacho estaría vivo…
NADIA: (En posición de rezar) ¿Un muchacho? ¿Un joven? Maita…Maita…¿Quién era? Usted me prometió que solo ancianos, ya nadie los quiere, estorban…Y ¿Si ese muchacho tenía hijos, una esposa? Alguien que lo espera esta noche para abrazarlo y decirle que lo ama…
MARIELA 2: No sería tan esperado si vagabundeaba tan tarde, buscando lo que no se le ha perdido…(Se levanta) El único hombre santo era mi padre y ni tu, ni yo lo conocimos…¡A rezar! (Se acuesta nuevamente. Ronca)
NADIA: Dios mío, escucha nuestras súplicas, salva a estas pobres pecadoras, que no encuentran fácilmente el sustento, perdona nuestra pereza, nuestra lujuria, nuestra ira, nuestra gula, nuestra vanidad, nuestro orgullo, nuestra codicia, tenemos un alma negra y pobre, pero tu tienes algo de culpa, no repartes bien la comida, ni el dinero, tratamos de ser buenas, pero nos la pones muy dura (Se ríe) Sobre todo a Pascual…(Se persigna) te pedimos por el alma de…
NADIA SE LEVANTA RÁPIDAMENTE Y BUSCA LA CAJITA DE LAS BILLETERAS. SACA VARIAS, HASTA ENCONTRAR LA QUE BUSCA. LA ABRE Y SACA UNOS PAPELES DE IDENTIFICACIÓN. LOS OBSERVA DETENIDAMENTE.
NADIA: ¡Felipe! ¡Felipe! (llora)
OSCURO.
VEJEZ 2

CUARTO DE MALA MUERTE, AUN MÁS HÚMEDO Y OSCURO. LA PUERTA SE ABRE, UN CHORRO DE LUZ HIERE LA OSCURIDAD. LA ANCIANA ENFERMA ESPERA EN LA CAMA, PARECE HABERSE ARREGLADO. UNA SILUETA DE MUJER SE DIBUJA EN LA PENUMBRA ENTRE LA PUERTA ABIERTA Y EL AFUERA. LA ANCIANA HABLA CON DIFICULTAD.
MARIELA 3: ¡Sabía que volverías!...Por un momento creí que no era tiempo aun y me asusté…(Tose) Mucho…Pero luego me dije que no, que tenía que ser ahora, que ya no resisto más…
LA MUJER ENTRA Y RESPIRA, SONRÍE.
MARIELA 3: ¿Le gusta?...Busqué y busqué…Yo sabía que mi pajarito había dejado un perfume por ahí, uno caro, uno que le regaló don Pascual…Ella se lo echaba solo cuando íbamos a misa…Decía que los hombres no merecen tales placeres, solo Dios…
MUJER: (En coro con la anciana) Los hombres no merecen tales placeres, solo Dios, solo Dios.
MARIELA 3: Lo sabes todo…Claro, tenías que saberlo, sino no serías quien sos…Y…
LA MUJER SE DESVISTE. VA AL BAÑO, LAVA EL BALDE, LO LLENA DE AGUA, VA CON ÉL HASTA DONDE ESTÁ LA ANCIANA. LA EMPIEZA A DESVESTIR, LA ANCIANA SE RESISTE, TODO EL TIEMPO LUCHA CONTRA LA MUJER, QUIEN FINALMENTE LA DESVISTE Y LA LIMPIA.
MARIELA 3: ¡Otra vez! Porque no dejas tu parsimonia y me llevas de una vez…Por las noches no puedo dormir…Todos esos nombres salen de las paredes y se me clavan en el pecho, me escupen…Me hijueputean…Se me meten por las narices con ese olor a sangre…Yo no quería…(Tose) Te lo juro…Vos sabes…Vos todo lo sabes…Por eso mostrás misericordia….Ya está, ya me bañé, no notás que me arreglé para vos, para que me llevés de una vez…
LA MUJER LA ACUESTA EN LA CAMA. RECOGE LOS VIANDAS Y LOS ABRE, SE TAPA LA NARIZ EN UN GESTO DE ASCO.
MUJER: Maita ¡Tiene que comer!
MARIELA 3: (Levantándose abruptamente) ¿La escuchaste?
MUJER: ¡Soy yo!
MARIELA 3: (Mirando aterrada a la mujer) ¿Pajarito?...
MARIELA 3 SE LEVANTA DE LA CAMA Y TRATA DE HUIR CON DIFICULTAD, CAE EN MITAD DEL CUARTO. LA MUJER CORRE HASTA ELLA Y TRATA DE LEVANTARLA PERO LA ANCIANA SE RESISTE. LA MUJER BUSCA ALGO EN EL CUARTO. NO LO ENCUENTRA.
MARIELA 3: Tenía razón…El cura Méndez tenía razón…(Tose) Eres cruel…Dueles…Dueles…Imitas su voz…Dices sus palabras…Pero no eres ella…¡Impostora!...
LA ANCIANA SE LEVANTA CON MUCHA DIFICULTAD. LA MUJER TRATA DE ACERCÁRSELE Y LA ANCIANA LE HUYE NUEVAMENTE.
MARIELA 3: Por que no tomas la forma de uno de tantos que hay en la pared, sería menos doloroso…
GOLPES EN LA PUERTA. AMBAS SE ALTERAN.
VOZ MASCULINA: ¡Ya es hora!
LA MUJER SE VISTE RÁPIDAMENTE. SACA NUEVOS VIANDAS DE SU BOLSO. LOS DEJA EN LA CAMA. SALE.
OSCURO.

INOCENCIA 3

AFUERA.  DÍA SOLEADO. BRISA.  ÁRBOLES. BANCA. PÁJAROS. LLEGA CORRIENDO CON SUS ZAPATOS EN LA MANO. TRAE UNA BOLSA CON PAN.
MARIELA 1: ¡Pajarito! ¡Pajarito! Si no quieres no lo hagas… ¡Perdóname! …¡Pajarito! No me hagas esto…No me dejes…No te obligaré…Él solo quiere bailar contigo…Nada más… ¿Entiendes?...Solo bailar…No te obligará…Quiere que tu lo quieras…Estaba desesperada, ya no consigo tipos que me quieran ligar…Cada día estoy más vieja…Aunque me echo perfumes huelo a gladiolos, tu no, tu hueles a primavera…Pero no te obligaré pajarito…Moriremos de hambre juntas si es preciso…
DESDE LOS MATORRALES SE ESCUCHA LA VOZ DE LA NIÑA.
NIÑA: Hay otras maneras…No tienes que acostarte con ellos…Hay otras maneras…
MARIELA 1: ¡No sé hacer nada! ¡Ojala supiera! ¡Irás a la escuela! No serás como yo.
NIÑA: ¡No quiero! ¡No me obligarás!
MARIELA 1: No, no lo haré, no harás nada que no quieras.
NIÑA: Eres igualita a mis padres ¡Tengo hambre!
MARIELA 1 PARTE UN TROZO DE PAN Y LO DEJA JUNTO AL ARBUSTO. UNA MANO DE LA NIÑA SALE Y LO TOMA, LA MANO SE ESCONDE NUEVAMENTE.
NIÑA: ¿De tomar?
MARIELA 1: Don Pascual solo me dio esto…Y solo fue por verte… En verdad le gustaste…Nunca lo vi así… ¡Imagínate lo que nos dará si bailas con él!…
NIÑA: (La mano de la niña sale nuevamente reclamando más comida) ¡Eres una atenida!... (Pausa) Bailaré con él…¡Quiero más!
MARIELA 1 PARTE EL PEDAZO DE PAN Y SE LO DA. LA NIÑA LO TOMA.
NIÑA: Me prometiste más…Esto no es lo que yo quiero…Quiero más…Hay otras formas…
MARIELA 1: Ya te dije que no sé
NIÑA: (Interrumpiéndola) ¡Shh! Hay otras formas… ¿Alguna vez viste desollar un marrano?
OSCURO.

ADOLESCENCIA 3

SALÓN DE BAILE. ANTRO. EL HUMO DEL CIGARRILLO APENAS DEJA VER LAS SILUETAS QUE BAILAN CHACHACHÁ. NADIA BAILA CON DON PASCUAL, BAILAN MUY JUNTOS, MUY PEGADOS, TANTO QUE ÉL CASI LA ASFIXIA. ÉL ES UN VIEJO MUY GORDO, PESADO, GRASOSO. DESAGRADABLE.
NADIA: (Separándose de él) (Divertida) ¡Se le paró!
PASCUAL: (Apenado) ¡Lo siento!
NADIA: Es mejor que nos sentemos…Si lo vuelve a hacer no hay más chachachá…
PASCUAL: (Apenado) ¡Lo siento!
SE SIENTAN, ELLA BEBE ALGÚN LICOR, ÉL SOLO LA MIRA DESEOSO.
NADIA: ¡Me está mirando!
PASCUAL: (Bajando la mirada) ¡Lo siento!
NADIA: Últimamente no respeta ninguno de nuestros acuerdos…
PASCUAL: ¡Pero…!
NADIA: ¡Shh! ¡Sin hablar!...
PASCUAL: ¡Lo siento!
ELLA PONE DELICADAMENTE UNA DE SUS MANOS SOBRE UNA MANO DE ÉL. ÉL SE TENSIONA. SUDA.
NADIA: He pensado…Este pueblo no es lo que quiero…Me iré…
PASCUAL: (Tomando la mano súbitamente) ¡No!
ELLA SE ZAFA LA MANO CON ASCO.
NADIA: ¡Shh! Necesito dinero…
SILENCIO.
NADIA: ¿Me lo darás?
ÉL ESTÁ INMÓVIL.
NADIA: Si no me lo das no me volverás a ver nunca…No más chachachá.
ENSOÑACIÓN DE PASCUAL: ELLA SE LEVANTA, ÉL SE QUEDA SENTADO. UN HOMBRE ENTRA, VA DIRECTAMENTE HASTA ELLA, LA OBSERVA DE ARRIBA ABAJO, SACA UNOS BILLETES, SE LOS MUESTRA, ELLA LOS TOMA EN SUS MANOS, LOS CUENTA, SE LOS GUARDA ENTRE EL PECHO, TOMA LA MANO DEL HOMBRE Y LA PONE SOBRE SU PECHO. PASCUAL CIERRA SU PUÑO.
NADIA: (Mimada) Tengo que hacerlo…Necesito el dinero…
ELLA BAJA LA MANO DEL HOMBRE HASTA SU ENTREPIERNA, HACE QUE LA TOQUE. SE EXCITA LEVEMENTE.
NADIA: ¿Ves Pascualito? ¡Me obligas  a hacer cosas que no quiero!
PASCUAL GOLPEA LA MESA CON SU PUÑO. EL HOMBRE ABRAZA A NADIA Y LA BESA LASCIVO.
NADIA: (Entre besos) No volverás a verme…sabrás que tengo que acostarme con todos tus amigos, con tus enemigos…incluso con tu hijo…por mil, por dos mil…lo haré hasta que tenga el dinero y luego lo haré por gusto…
FIN DE LA ENSOÑACIÓN. PASCUAL SE TIRA A LOS PIES DE NADIA, LA ABRAZA LUJURIOSO.
NADIA: Sabrás dónde estoy todo el tiempo…Seré solo para ti…Nadie más que tu me volverá a tocar, podrás hablarme, podrás mirarme, tenderte conmigo en la cama…Pero ella no me dejará ir…Debes hacer algo más por mi…

OSCURO.


ESCENA FINAL

CUARTO DE MALA MUERTE, AUN MÁS HÚMEDO Y OSCURO. LA PUERTA SE ABRE, UN CHORRO DE LUZ HIERE LA OSCURIDAD. LA SILUETA DE LA MUJER SE DIBUJA EN LA PENUMBRA. CIERRA LA PUERTA, ENCIENDE LA LÁMPARA. SOLEDAD. SE DESVISTE. BUSCA EL BALDE EN EL BAÑO. LO LLENA CON AGUA. LO DEJA JUNTO A LA CAMA. TOMA LOS VIANDAS VACÍOS, LOS GUARDA. SACA OTROS Y LOS PONE JUNTO A LA CAMA. MIRA DEBAJO DE LA CAMA. AHÍ ESTÁ LA ANCIANA AGAZAPADA. LA MUJER LA SACA, LA ANCIANA SE RESISTE.
MARIELA 3: ¡Farsante!... ¡Eres una mentirosa!... Creí que todo había terminado…Me comí tus manjares creyendo que eran veneno…Todavía estoy viva…
LA MUJER SIENTA A LA ANCIANA EN LA CAMA. EMPIEZA A DESVESTIRLA, LA ANCIANA TIENE PEQUEÑAS HERIDAS EN SU CUERPO. LA MUJER SE HORRORIZA. BUSCA ALGO EN SU CARTERA. NO LO ENCUENTRA. SACA UNA LIBRETA Y ESCRIBE. ARRANCA LA HOJA.
MARIELA 3: ¡Apiádate de mí! Terminá ya con esto…Traté de hacer tu trabajo y no tengo fuerzas, solo me hice más daño… ¡Hazlo!
MUJER: Maita…
LA MUJER SE DIRIGE A LA PUERTA.
MARIELA 3: No. No hables como ella…Te lo prohíbo…Haz tu trabajo en silencio…Dime ¿La volveré a ver?... ¿Es verdad que después del ultimo aliento hay un túnel y al final una luz? ¿Estará ella ahí? ¿Esperándome?... Iremos juntas al cielo, me dijo una vez…Mentira…
LA MUJER TOCA DOS VECES LA PUERTA. SE OYE OTRO GOLPE. ELLA ABRE. LA ANCIANA SIGUE SU MONÓLOGO SIN QUE SE LE PUEDA ENTENDER.
MUJER: Consígueme esto.
VOZ MASCULINA: Tendría que irme…
MUJER: ¡Consíguelo!
VOZ MASCULINA: ¿Y si se aproximan? Sabes lo que sucederá. Te meterán a la cárcel. Vámonos. Déjala que se pudra.
MUJER: ¡Consíguelo!
CIERRA LA PUERTA. SE DIRIGE NUEVAMENTE A LA CAMA. BUSCA ALGO DEBAJO DE LA CAMA, SACA LA CAJITA DE LAS BILLETERAS, COGE SU CARTERA Y SACA UNA BILLETERA DE ELLA, LA METE EN LA CAJITA. LA CIERRA Y LA GUARDA DEBAJO DE LA CAMA.
MARIELA 3: ¿Con quién hablabas? ¿Era otro ángel? No pude verlo bien…Solo distingo los nombres en la pared…Ella fue la que me obligó…Tenía razón…Cuando llegaba con las manos ensangrentadas, aunque me lavara cien veces no lograba dormir…Aunque ella me abrazará…Luego me obligó…Así aunque no lavara mis manos, simplemente escribía el nombre en el muro y ya…Dormía como un angelito…
TOCAN LA PUERTA TRES VECES. LA MUJER SE LEVANTA Y ABRE. RECIBE UNA BOLSA.
VOZ MASCULINA: Apresúrate…No me gusta estar aquí…No me gusta que estés aquí…
MUJER: Eres igualito a tu padre.
VOZ MASCULINA: ¡Cállate!
ELLA CIERRA LA PUERTA. SE DIRIGE A LA ANCIANA. SACA UNOS FRASCOS DE LA BOLSA. LOS ABRE. UNTA UN TRAPO CON EL LÍQUIDO DENTRO DE ELLOS. CURA LAS HERIDAS DE LA ANCIANA. LA ANCIANA SE RETUERCE DE DOLOR.
MARIELA 3: Fue mi culpa…No escribí el ultimo nombre en la pared…No lo hice porque ella lo sabría, sabría que era él…Vino por ella…Se la llevó a ella…Ella era todo amor…Un ángel…
LA ANCIANA SE TIRA DE RODILLAS AL PISO, ROGANDO HACIA EL CIELO.
MARIELA 3: ¡Perdóname! Pajarito no debiste salir del matorral…No debí rogarte que volvieras tantas veces…Estarías viva…Mi pajarito…Sentí enloquecer cuando Pascual me dijo que te habían desaparecido…Busqué esa camioneta por meses persiguiendo tus asesinos…Qué los iba a encontrar si fue él, el último, el que no tiene su nombre en la pared… su espíritu se la llevó…
TOCAN TRES VECES EN LA PUERTA. LA MUJER SE DIRIGE A LA PUERTA, TOCA DOS VECES, TOCAN UNA VEZ MÁS. ELLA ABRE LA PUERTA.
VOZ MASCULINA: Me reconocieron, debemos irnos.
ELLA CIERRA LA PUERTA.
MARIELA 3: Todos están regresando, Ya voy Pascual, está en la puerta esperándome, creí que iba a estar mi pajarito, pero ella debe estar en el cielo, Pascual, ese viejo verde y yo, iremos al infierno…El pobre…Tuvo el mismo final que todos los de la pared, pero yo no fui…No fui… Terminá pues, que aquí hace rato huele a cementerio…
LA MUJER LEVANTA A LA ANCIANA DEL PISO. LA LLEVA HASTA LA CAMA. LA ACUESTA. LE DA UN BESO EN LA FRENTE.
MUJER: ¡Descansa Maita!
LE PONE LA ALMOHADA SOBRE EL ROSTRO. LA ANCIANA SE RETUERCE Y LUEGO QUEDA INMÓVIL. LA MUJER ESCRIBE EN LA PARED EL NOMBRE DE PASCUAL.
OSCURO.

FIN.